El papel resiste, sus obreros agonizan

Enrique Reguero es plegador. Su oficio consiste en convertir enormes pliegos de papel en hojas de diversas medidas con las que otros operarios hacen diccionarios, poemarios y cuentos. De sus manos, sin coger un lápiz ni rozar un teclado, han salido muchas obras infantiles. Ninguna para la Feria del Libro de Madrid. Porque la Editorial Everest, empresa donde este leonés de 51 años trabajó durante dos décadas, cerró en octubre.

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Sindicatos con techo de cristal

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“Para los hombres, militar o dirigir un sindicato es un derecho. No se plantean si desatienden su casa o su familia. Nosotras sí.” María Jesús Cedrún es la secretaria general de UGT-Cantabria y dice sentirse “una excepción.” La Confederación Europea de Sindicatos (CES) le da la razón: una encuesta con datos de 2015 revela que las mujeres sólo ocupan el 14,5% de las cúpulas sindicales. La CES ha contado secretarías generales y presidencias, ha analizado las funciones de cada puesto y ha concluido que en Europa hay 55 sillones sindicales con máximo poder político. Las mujeres ocupan sólo ocho. Y alertan de que “la situación ha empeorado en los últimos cincos años.”

“Son comadronas, no mineros.” Así explica la británica Frances O’Grady que el movimiento obrero ha cambiado. O’Grady es la secretaria general del Trade Union Congress (TUC). Los carteles con los que hace campaña están protagonizados por trabajadoras que claman contra la reforma de la ley de sindicatos que quiere aprobar el primer ministro David Cameron. Ella lidera una entidad que agrupa a la mayoría de sindicatos ingleses y galeses y que ya supera el 50% de afiliadas. Su caso personal es una de las excepciones que recoge el informe de la CES.

El reportaje completo en El Español.