Un viaje a París y una medalla de Tiffany: así consoló EEUU a las mujeres que perdieron a sus hijos en la Primera Guerra Mundial

Sobre una medalla de bronce de 37 milímetros, una estrella de oro de 18 quilates separa a la Estatua de la Libertad de la Torre Eiffel. Una cinta tricolor –roja, blanca, azul– de 33 centímetros de longitud permite colgarla del cuello. Para obtener esa medalla solo era necesario un requisito: haber perdido un hijo en la Gran Guerra. La pieza es obra de Tiffany & Co, que entre los años 1930 y 1931 hizo 3.653 copias de una placa que fabricó del mismo modo que hace sus joyas: como si fueran únicas. Pero ese colgante recogía un momento aún más solemne que una pedida de mano o un aniversario: era el souvenir que el gobierno estadounidense entregó a las madres que fueron de Nueva York a París para visitar las tumbas de sus hijos caídos en Europa. No era un viaje cualquiera, era una peregrinación. Y conseguirla había costado más de diez años de lucha.

El reportaje completo en Vanity Fair.