Rocío Molina y un embarazo por soleá

Sïlvia Pérez Cruz, Lola Cruz y Rocío Molina Cruz. / foto: Pablo Guidal
Tres mujeres bailan y cantan el deseo de ser madre en Grito pelao. / foto: Pablo Guidal

“Siempre detesté la idea de ser madre”, dice Rocío Molina, lista para presentar Grito pelao junto a Sílvia Pérez Cruz el 18 de julio en el Grec de Barcelona. En el espectáculo, la bailaora narra su rechazo inicial, el anhelo posterior y su momento actual, pues ya está embarazada y embarazada bailará la historia de “una lesbiana sin pareja que quiere tener un hijo”. En su anterior trabajo, Caída del cielo, puso su físico al límite en dos horas de frenesí con las que exploró el cuerpo femenino y lo bello de sus tabúes, menstruación incluida.

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Morales, Márquez y Molina: flamencas ‘for president’

Fotos: Javi Fergó.

Era Jerez y era el Día de Andalucía. Y tres fueron la hijas de lo jondo que se dieron cita en el festival jerezano y todas fueron buenas. Buenas por excelentes, no por obedientes porque las tres demostraron lo mucho que da de sí hacer lo que se quiere sabiendo lo que se hace.

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El flamenco de Rocío Molina: menstruación, tanga y un par de ovarios

actualidad_186242536_25790382_1706x1280La bailaora malagueña inauguró la 27ª edición del Festival Flamenco de Nîmes con una propuesta “asquerosamente bella”. Arrancó con bata de cola, tirada en el piso, haciendo alarde de técnica y de cuerpo porque ahora además de bailar de pie, baila tumbada.

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Rendidos ante Molina

Rocío Molina se enfrentó al público de La Bienal en el Teatro Central, en un cuadrilátero como los que usa la gimnasta Simone Biles para mostrar su carne fibrada, y todas sus cualidades, las nacidas y las forjadas. Pero al contrario que la deportista, no fue atleta ni fue acróbata. Fue bailaora, bailarina y artista sin descansar y sin renunciar a ese don y a ese peso. Lo bailó todo desde el inicio y quien pensara que la malagueña escatimaría algo para aguantar las cuatro horas de improvisación que prometió, erró en el tiro.

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