Prisa y propaganda: así son los libros sobre el juicio al ‘procés’ que se escribieron casi en directo

En La puerta de la infamia, Antonio Muñoz Molina recopiló las crónicas que publicó en El País sobre el juicio por el secuestro de Segundo Marey, un comercial a quien los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) confundieron con Mikel Lujua, miembro de ETA. Fue uno de los procesos más importantes que ha tenido lugar en España: destapó los GAL, que llevaron a prisión a José Barrionuevo y a Rafael Vera, ministro del Interior y secretario de Estado de Seguridad, y sentó en el banquillo como testigo a Felipe González, entonces presidente del Gobierno.

La sentencia del procés llegó con dos libros bajo el brazo. Uno es El encargo, de Javier Melero, abogado de dos de los encausados, Joaquim Forn y Meritxell Borràs. El otro título lo firma uno de los condenados: Raül Romeva. En su caso, se trata de un cuaderno de dibujos realizados durante las sesiones del proceso. Lleva por título Des del banc del acusats y se ofrece como el relato de “52 jornadas de injusticia caricaturizadas durante el juicio”. También el libro de Muñoz Molina contenía ilustraciones. En su caso, de la dibujante y diseñadora de moda Tíscar Espadas, pero hay algo que diferencia aquel ejemplar de estos dos últimos: La puerta de la infamia salió en 2015 y hablaba de un caso de 1998 en el que se enjuiciaron hechos de 1983. Los títulos anteriores se anunciaron casi a la vez que el fallo judicial.

El artículo completo en Vanity Fair.

Marta Rovira se queda sin postre en El Palace

foto: Barcelona Tribuna.
Barcelona Tribuna.

Un día, no hace tanto, Marta Rovira confesó en una entrevista radiofónica que de tener que quedarse con un estilo de hombre, elegiría a Andrés Velencoso. Hasta para elegir fenotipo, prefiere a un catalán. Ella es así, “independentista, no nacionalista”, como dice Joan Ignasi Elena, abogado que la presenta en la comida organizada por Barcelona Tribuna en el Hotel Avenida Palace de Barcelona.

A ese encuentro no ha llegado la abogada con el modelo de Blanes, sino con una corte de compañeros que incluían a Anna Simó, Raül Romeva, Núria de Gispert y Grabriel Rufián, que miró más el móvil que a su compañera, pero que como ella, lució lazo amarillo en la solapa.

La crónica completa en Vanity Fair.