La cuna del tirano

No se deje atraer por los tonos pastel. No caiga en la tentación de decorar su comedor con muebles que parecen sacados de una clase de EGB. Déjese de vinilos, no masque chicles con sabor ‘vintage’. No mire atrás, no lo haga. Y si está a punto de hacerlo, siga leyendo y apunte: la nostalgia es el sentimiento más inútil del mundo. La rabia es capaz de mover montañas, también la esperanza. Y hasta la tristeza ­–sentimiento inequívoco del final de las cosas– le servirá para medirse ante sí mismo, sus miedos y sus sentimientos y por eso nunca, jamás, hay que esquivarla. Ningún tiempo pasado fue mejor, lo que ocurre es que usted está –como yo, ella o nosotros- más solo que ningún otro humano que nos precedió. Que la nostalgia, veneno paralizante que nos atrapa en el entonces, es una epidemia lo demuestran también los libros sobre el asunto. Uno es el de Diego S. Garrocho, ‘Sobre la nostalgia: damnatio memoriae’ (Alianza, 2019) donde reflexiona sobre esa forma tan tramposa de hacer memoria capaz de convertir en condena hasta un momento glorioso de nuestra vida al no poder superarlo o repetirlo.

 

El artículo completo en El Periódico de Cataluña

Hilda Matheson, la espía que rompió moldes en la BBC

“El suyo era un cerebro demasiado bueno para dedicarlo solamente a mi trabajo”, escribe Lady Astor, primera mujer en ocupar un escaño en el parlamento británico, sobre su asistente personal. La aludida es Hilda Matheson, nombre que aparece en una de las novedades editoriales de este otoño: Algunos libros. Las charlas de E.M. Forster en la BBC (Alpha Decay, 2018), joya pulida para quienes gozan de una recomendación bien hecha aunque disientan con ella.

Hilda tenía 30 años cuando entró a trabajar con Lady Astor, buena cabeza y un curriculum apasionante: había pasado la Primera Guerra Mundial en Roma a las órdenes del MI5, el servicio de inteligencia de su país; hablaba italiano, francés y alemán, era culta, tenía personalidad y no temía nada ni a nadie. Con esas credenciales, su jefa se dio cuenta pronto de que su secretaria necesitaba algo más que gestionar su correo, organizarle reuniones o asesorarla sobre determinados temas y por eso la anima a que acepte otros encargos. Así llegó la joven de padres escoceses criada en Londres y formada en Historia en Oxford a la BBC.

El reportaje completo en Vanity Fair.