Alberto Closas, el español con quien Eva Perón compartió apartamento y una película maldita

En ‘La pródiga’ (1945) ambos actores tuvieron su primer papel protagonista, pero días después del rodaje ella se casó con Juan Domingo Perón y la historia de la viuda rica de vida licenciosa interpretada por Evita no se estrenó.

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Miguel Ángel Oliver, el hombre tras la controvertida política de comunicación de Pedro Sánchez

“Es el nivel superior. El lugar inalcanzable, la estrella polar.” Así se refirió en una ocasión Miguel Ángel Oliver a Iñaki Gabilondo, el maestro a quien parecía llamado a suceder. La gran oportunidad para hacerlo se le presentó en 2005, cuando el locutor más admirado de la Cadena Ser dejó Hoy por Hoy después de 20 años de éxitos para presentar un informativo en Cuatro. Pero algo ocurrió porque finalmente fue Carles Francino quien asumió la responsabilidad –y el honor– de sentarse ante el micrófono que dejó vacante uno de los grandes de la radio española.

Un excompañero de Oliver define ese episodio como “una humillación”. Es la misma palabra que emplea alguien que trabajó con él en Cuatro, donde también acabó recalando el periodista nacido en Madrid hace 56 años: “Lo humillaron y luego, lo tuvieron dando vueltas para acabar dándole un informativo de 15 minutos”. De ahí, al Gobierno de Pedro Sánchez, donde llegó en 2018, cuando tras la moción de censura a Mariano Rajoy, el nuevo presidente lo nombró secretario de Estado de Comunicación. En ese cargo, Oliver no ha tenido un mes tranquilo.

 

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Influir, exhibir la decepción o hacer reproches: los políticos españoles y las cartas abiertas

Suelen, o solían, ir en un sobre cerrado con el nombre de quien las escribe en una cara y el de quien la recibe en el reverso. Dentro, palabras, noticias, detalles que nadie más salvo emisor y receptor tienen derecho a leer. No importa que en el interior haya una lista de la compra, un acuerdo de gobierno o un mensaje de amor escrito en clave. Para que una carta sea una carta, tiene que haber entre los dos que se “hablan” cierta distancia. “La carta es una comunicación entre ausentes, un instrumento que ha servido para mantener el contacto con las personas que están lejos o para comunicarse con quiénes de otra forma son inalcanzables: instituciones o personas poderosas, por ejemplo”. Lo explica Guadalupe Adámez, doctora en Historia e investigadora en el Seminario Interdisciplinar de Estudios sobre la Cultura Escrita, y marca así la principal diferencia entre las cartas que escribe el común de los mortales con la que, por ejemplo, le ha dedicado esta semana Francesc de Carreras al líder de Ciudadanos.

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Periodistas pródigos

“Ahora los poderes viven en promiscuidad”, decía Rosa María Calaf hace poco lamentando que tanta proximidad impida a los periodistas cumplir su tarea principal: fiscalizar al poder político y económico. La prensa es el cuarto poder solo de nombre y el papel de un informador no es equiparable al de juez o legislador, pero como escribía María Rodríguez en Politibot a propósito de Katharine Graham y el Washington Post, “es uno de los pocos negocios privados donde el principal interés es el servicio público”.

Para llevarlo a cabo se recomienda que el periodista mantenga la distancia y esté vigilante. De esa máxima que se enseña en primero de periodismo se derivan muchos debates sobre el oficio, pero ninguno ahonda en la figura del informador que da el salto a la política y luego vuelve a informar.

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