“El pobre no puede aspirar a ser feliz”

Somos hospitalarios con el turista y recelosos con el refugiado porque no nos molesta el extranjero, nos repele la pobreza. De eso habla Aporofobia, el rechazo al pobre: un desafío para la democracia (Paidós, 2017), ensayo en el que la filósofa Adela Cortina reflexiona sobre las causas políticas, biológicas, éticas, filosóficas y legales de la pobreza y del rechazo al miserable.

La entrevista completa en El Español.

“A Badia solo vienes si tienes familia”

cms-image-000002586Dieciocho kilómetros separan la renta familiar más alta de España de la más baja de Cataluña. La primera está en Matadepera y la segunda, en Badia del Vallès, que tiene poco y gasta lo justo. Según el Ministerio de Economía y Hacienda, la deuda municipal no llega al millón y medio de euros, cifra muy alejada de las de pueblos catalanes con una población parecida. Algunos ejemplos son La Seu d’Urgell, con una deuda de más de once millones y medio; Santa Coloma de Farners, con 8.367.000 de euros, o Cunit, que acumula más de 32 millones. “Nos ceñimos a lo que tenemos pero eso implica que no puedo ni cambiar las farolas”. Habla Eva Menor, alcaldesa socialista de Badia, refiriéndose a lo que puede verse en cuanto el autobús entra a esta localidad situada a 20 kilómetros de Barcelona: que calles, equipamientos y bloques precisan limpieza, obra y pintura.

Badia es un territorio de apenas un kilómetro cuadrado sin encantos aparentes que cuando sale en las noticias lo hace en la sección de sucesos, algo que molesta a sus vecinos, o en la de deportes: Carlos y Sergio Busquets, padre e hijo, exjugador y jugador del Barça, respectivamente, son badienses. Pero la noticia más importante del año pasó casi desapercibida. Sucedió el 22 de julio, cuando el consistorio firmó un acuerdo de financiación con la Generalitat por el que Badia recibirá tres millones de euros anuales durante cuatro años con los que pagar parte de los servicios que da a sus ciudadanos. Se firmó con carácter de urgencia en el último pleno del Parlament, antes de que Artur Mas firmara el decreto de disolución del mismo para convocar las elecciones del 27 de septiembre.

La crónica completa en Ctxt.

Sin políticas de empleo para los inmigrantes

18/4/2013

La cifra del paro de los extranjeros es doce puntos superior a la de los autóctonos y un grupo de sociólogos alerta sobre la falta de políticas de empleo que permitan la vuelta al mercado de trabajo de un colectivo que consideran muy vulnerable.

Al finalizar 2011 la tasa de desempleo de la población inmigrante en España doblaba la de los autóctonos. En la última Encuesta de Población Activa de enero de este año, la diferencia entre unos y otros era de doce puntos: 24,23% los españoles, frente a un 36,5% de la población de nacionalidad extranjera. Las diferencias se acortan pero lo que se iguala en este caso es la pobreza. “Muchas veces se ha usado el argumento de que articular políticas específicas para inmigrantes podía generar segregación. Se daba por bueno que los inmigrantes se enfrentan a los mismos problemas que los autóctonos para encontrar empleo. Pero yo creo que esa igualdad no es cierta”, explica Óscar Molina, miembro del QUIT, un grupo de trabajo sobre vida cotidiana y trabajo perteneciente a la Universitat Autònoma de Barcelona. Es coautor del informe “Nuevas estrategias para la Inmigración: recualificación para un nuevo mercado de trabajo” en el que aseguran, entre otras cosas, que no existen políticas de empleo apropiadas para hacer frente a esta situación.

Según Molina, “los trabajadores extranjeros no tienen una serie de recursos sociales que les permitan aguantar mejor y durante más tiempo una situación de desempleo de larga duración”. Es el caso de Enriqueta Rojas, una peruana de 44 años que llegó a Barcelona en 2004. Vive con su pareja y su hijo de 14 años en un piso de Poble Sec. Está en paro desde hace más de tres años y en casa solo entran los 400 euros de ayuda que recibe su marido. “Tenemos amigos e intentamos ayudarnos entre nosotros, pero estamos en situaciones parecidas y al final, no puedes pedirle que te ayude a quien está como tú o peor que tú”. Para ellos, pedirle ayuda a su familia de Lima no es una opción. Al preguntarles por si se plantean volver, la respuesta es rotunda: “No podemos, ni debemos. ¿Qué hago con un chico ya adolescente, que tiene su vida, su colegio, sus amigos, aquí?”.

Artículo completo en Barcelonés.