Fina de Calderón, la compositora marquesa que “defendió” a España en el festival de Eurovisión

Josefinita le enseñó a leer las nucas Pastora Imperio. La bailaora gitana que estrenó el Amor Brujo de Manuel de Falla le legó a aquella niña que andaba con muletas sus trucos para adivinarle el futuro a alguien mirándole el cogote. Fue en la casa de la calle Padilla de Madrid, en la que el padre de la cría, Rafael Attard, recibía a gente tan diversa como la actriz Raquel Meller, escritores como los hermanos Machado y Federico García Lorca o políticos como Manuel Azaña, para quien el señor de la casa ejerció como consejero de Estado. En ese ambiente se crio la mujer que con 38 años firmó la canción que España presentó a Eurovisión en 1964. “¿Por qué sentí naufragar / mi corazón / de pronto aquel día?”, decía la letra de “Caracola” y algo parecido debieron sentir los integrantes del grupo encargado de interpretarla, TNT, cuando justo antes de salir a cantar en el Tivolis de Copenhague, un hombre se les adelantó, subió al escenario y desenrolló una pancarta. “Boicot a Franco y Salazar,” decía la tela que sostenía el espontáneo.

El artículo completo en Vanity Fair.

Imperioso homenaje

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La vida de Pastora Imperio era el hilo, el leitmotiv, del que se sirvió La Lupi para ofrecer“Cartas a Pastora” en el ciclo Flamenco Madrid. Su apuesta no fue arriesgada, ni falta que le hacía, y se convirtió en la narración de una metamorfosis, la de la misma Lupi sin duda alguna. Hubo buen baile y una buena homenajeada, cuya vida fue puesta en escena por una bailaora malagueña que supo emular lo poco que las grabaciones nos han dejado de aquel mover los brazos como si quisiera mover la Tierra que tenía Pastora Imperio.

El show arrancó moroso, quizá porque había más interpretación que baile y todos queríamos ver bailar a La Lupi. Pero cuando llegó la danza fue majestuosa. La Lupi no imitó a la que honraba, simplemente tomó de ella lo que le hizo falta para recordarla. Explicó sus amores y sus sentires con una expresividad facial de diva del cine mudo, hermosa, dramática, encarnando a la perfección los rasgos por los que Julio de Romero de Torres llevó a Pastora a su lienzo.

La reseña completa se puede leer en Deflamenco.com