‘Áurea’, una obra de arte de seis cuerdas y mucho duende

“La madera me habla. Al tocarla, me dice lo que necesita. Y esa es mi guía para construir una guitarra, no lo que dicen las normas.” Mariano Conde habla de las maderas como si fueran carne y de las guitarras, como si fueran sus hijas. Áurea es la última y por tanto, la más querida. “No es perfecta pero es muy especial.”

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Las desheredadas de Paco de Lucía

Tocaora_104251120_1529249_1706x1280Antonia, Caroline o Noa son nombres que no se escuchan cuando se nombra a los posibles herederos de Paco de Lucía. Desde que murió el de Algeciras, hace dos años, algunos cabales dicen que no tiene sustituto y otros se arriesgan y nombran a Tomatito, Niño Josele o Vicente Amigo. Son sólo algunos de los que se barajan porque en España hay muchos tocaores y muy buenos. También algunas tocaoras, pero casi nadie las cita.

“No tuve el apoyo de mi padre, tampoco el de mi madre y todos en mi entorno decían que estaba loca”. Antonia Jiménez, del Puerto de Santa María, toca la guitarra desde hace 30 años y es guitarrista de referencia para varias compañías de primer nivel, como la del bailaor Marcos Flores. Aunque apenas se la conoce fuera del flamenco, es un modelo para las que empiezan. Noa Drezner es una de ellas. “En cuanto llegué a España vi que tocar aquí iba a ser complicado”. Esta mujer de 32 años tañe desde los siete y le choca que siendo esta la cuna del flamenco le cueste tanto a las mujeres hacerse una carrera tocando.

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“Me gusta la guitarra más que cualquier otra cosa”

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Cuántas veces se confunde a un tímido con un hombre introspectivo. Ese es el caso de Alfredo Lagos, que suscita esa confusión entre quienes no le conocen. Los que lo tratan de cerca, sin embargo, hablan de él como un hombre “para adentro”. Israel Galván lo define con más contundencia: “Solitario”, dice el bailaor sevillano del guitarrista, “tipo Paco de Lucía, con la guitarra siempre al lado.” Alfredo, sin embargo, huye de la comparación con el de Algeciras, por un pudor que en su caso, suena sincero. “Yo no me ‘escondí’ tras la guitarra, como decía el maestro de sí mismo. A mí me gusta la guitarra más que cualquier otra cosa”, confiesa y añade que tampoco habría podido dedicarse a otra disciplina porque le gusta cantar, pero no tiene voz y asegura muy rotundo que si se pone a bailar, lo meten preso.

Le quita peso a la timidez que gasta y dice que un artista tiene que salir de la zona de confort, arriesgarse y experimentar. Por eso, a pesar de que ama Jerez y vive a gustísimo allí, está planeando mudanza a Madrid para aprovechar las ventajas de la capital ahora que va a salir su primer disco. “La gente está ansiosa y eso me tensa pero es una buena señal. Ya está grabado, mezclado y masterizado.” Lo ha gestado ahora, pasados los cuarenta, porque un disco es, dice él, como un hijo: “Salvando las distancias, llegan cuando llegan.” Sobre la paternidad no se ha decidido aunque asegura que empieza a planteárselo de otro modo.“Nunca me he visto preparado pero quizás ante de que se me pase del todo el arroz me decido.” Si le pasa como con los álbumes, quizás le vengan las criaturas tarde pero de dos en dos, pues informa de que ya está preparando el segundo trabajo discográfico. “Y anuncio que no tendrá nada que ver con el primero.”

Nombrarle a su familia es nombrarle el amor, lo tiene claro. “Es lo único verdadero que tenemos. Sé que cuando mi madre y mis hermanos me abrazan, ahí hay amor verdadero. Y que si me hiciera falta un riñón, me lo darían. ¿Hay algo más importante que eso?”

Entrevista completa en Deflamenco.com

Festival de Jerez: Los siete locos

image__Un_ano_sin_Paco_Festival_Jerez_6916_3688549771707158523El día del homenaje a Paco de Lucía empezó con baile, que para algo es el de Jerez un festival dedicado a la danza. Olga Pericet y Marcos Flores bailaron juntos en la Sala Paúl varios pasos a dos que demostraron la buena sintonía que hay entre ellos. Se pasearon un rato por la historia emulando a parejas flamencas como Antonio Gades y Cristina Hoyos,  Antonio y Rosario o Argentinita y Alejandro Vega. La fórmula era preciosa porque, aunque la diferencia de estatura y envergadura entre ellos podría ser cómica, no lo es porque la saben hacer hermosa. Y es que no se le ve tan abrazador a Marco como con Olga.

Estos dos se complementan hasta en lo físico porque si el baile de Olga es más expresivo cuanto más se recoge, el de Marcos luce el triple cuando se estira y muestra toda su plasticidad. Fue una lástima que el formato de las parejas se rompiera para dar paso a unos textos dichos por José María Velázquez-Gaztelu que, sentado en una silla, se encargó de ir dando paso a los números o de hablar con ellos en una suerte de entrevista que no acabó de funcionar. No sólo porque Olga y Marco bastante tenían con darlo todo sobre la tarima, sino porque las preguntas redundaban en lo mismo y no hubo la hondura ni la precisión que sí mostraron, por ejemplo, los artistas con sus cuerpos. Marcos estuvo de diez en sus alegrías, y Olga bailó una soleá con bata de cola donde creció palmo y medio. Además de ser buenos bailaores, ambos demostraron ser buenos actores, algo imprescindible para darle un plus a cualquier palo.

Crónica completa en Deflamenco.com.

Tras el rastro minucioso del maestro

image__DavidLeiva4_1680449803531182878David Leiva nació en Almería pero con un año se mudó a Cataluña con su familia. Se le ve un tipo tranquilo, que se expresa y se maneja sin prisa, pero que se mueve con el acicate de los que están esperando algo importante. En su caso es una hija, y como no es primerizo, hace ya un tiempo que aparcó los conciertos con su formación de jazz y se centró en su trabajo de investigador y docente de guitarra flamenca. El último fruto de esa tarea de en21cierro es “Antología de falsetas de Paco de Lucía”, del que acaba de sacar un volumen dedicado a las bulerías y que es sólo el primero de los 24 libros que formarán la colección. David tiene claro que se enfrenta a una tarea enorme: la de recopilar, estudiar al detalle y transcribir todas las falsetas que el maestro grabó durante su carrera en solitario y con algunos cantaores.

David nos cita en el Conservatorio del Liceu, donde es un gusto hablar de música y nada raro que se hable de flamenco gracias a la labor de docentes como Manuel Granados, a quien Leiva considera el maestro del que más ha aprendido. “Aquí hice la carrera de flamenco, pedagogía musical y guitarra clásica”, explica. Y aquí también lleva once años dando clases de acompañamiento al cante, entre otras materias. David tiene ya 60 libros publicados, ajusta y firma los instrumentos que salen de las manos de Juan Montes, lutier con el que va a sacar una colección de guitarras de concierto a precios asequibles para Navidad. “Muchos alumnos me comentaban que no podían comprar una guitarra buena y se nos ocurrió hacer una serie a buen precio y de calidad”, explica a Deflamenco.