Devorar el Douro

Hoy, a media mañana, mi cuerpo se quitó de encima nueve almanaques y medio. Pasó en un coche negro, cuando observaba el modo en que dos hombres jóvenes hablaban y se conocían. Fue en una curva donde sin darme cuenta me sorprendí sumando sus vidas con la mía y las dividí entre tres: así volví a la edad en que dejé de fumar.

Cuando tomé aquella decisión, sentí que estrenaba cuerpo, y no me sentí más adulta, ni más responsable, sino más niña, más limpia, tierna de nuevo. Entonces, como hoy, me volvieron a brotar el paladar y el olfato y un sexto sentido que me hizo creer durante un tiempo que todo tenía arreglo.

Vuelvo a notarlo: desde que hice esa media dejó de dolerme el cuello, no preciso ni las gafas y siento que peso menos. Hay quien lo llama esperanza.

La crónica completa en Altaïr Magazine

Guilhermina Suggia, pionera del violonchelo y un amor maldito en la vida de Pau Casals

La artista portuguesa fue la primera mujer en hacer carrera como solista y tocar el instrumento como los hombres, entre las piernas. Fue pareja del músico catalán. Tras su ruptura, ambos borraron su relación.

Fue el episodio más cruelmente infeliz de mi vida”. Así resumía Pau Casals su relación con Guilhermina Suggia, la violonchelista portuguesa que fue su pareja y compañera de escenarios durante siete años y de la que apenas queda rastro en la biografía del artista. Mina, como la llamaba él, conoció a Pau en 1898, cuando ella tenía 13 años y él 22. Fue en Oporto, donde Casals llegó para actuar en el Casino de Espinho, localidad a 16 kilómetros de la capital, al que Augusto Suggia se acercó para pedirle que le diera clases a su hija.

El reportaje completo en El País Semanal.