Menos libros, más poetisas

Un 43.80% de los griegos reconoce que no lee. Las últimas encuestas indican que en Grecia aumenta el número de lectores, pero también que los nuevos lo hacen por obligación: para pasar exámenes o por trabajo. Esas son las últimas cifras oficiales en un país que ha vivido lo peor de una crisis que ha asolado el mundo entero y que diez años después también ha cambiado radicalmente el sector editorial de la cuna, no sólo de la democracia, también de la poesía occidental. 

El reportaje completo en Altaïr Magazine.

Boris Johnson, el rey del autobombo

El principal candidato a suceder a David Cameron como premier británico es autor de once libros. “La ambición rubia” es una de las formas con la que la periodista Sonia Purnell habla de Boris Johnson. Lo hace en Just BorisThe Irresistible Rise of a Political Celebrity, la biografía que publicó en 2011 sobre quien entonces era alcalde de Londres y hoy aspira a ser primer ministro tras la dimisión de David Cameron. Purnell retrata a un hombre que siempre tiende a jugar a dos bandas: ya sea como periodista, como político, como pareja o como amigo. Los electores que se sienten engañados porque la salida de Reino Unido de la Unión Europea no será inmediata seguro que saben a qué se refiere la periodista que fue colega de Johnson.

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Sant Jordi no es sexy

En España no se lee y el sexo aburre. Lo primero lo dice el CIS, lo segundo, Durex; pero como Cataluña no es España, o eso dicen, aquí se celebran la lectura y el amor el mismo día. En las librerías y en las redes sociales de gente leída se pueden ver bellas estrellas con un letrero que dice Reading is sexy. Pero neurona y latido no son lo mismo. Sexy es ver a Marlon Brando mirando un libro o a Marilyn Monroe sosteniéndolo entre sus blancas manos. Nunca la lectura, ni el libro, ni quien lo escribe. Lo sexy nace en la mirada, cuando observando y de casualidad, descubre algo que no esperaba.

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