“Las peñas y los festivales maltratan a la cantera flamenca”

image__la_yiya_2824869318502406454Antes de empezar a trabajar en su disco, Ana María Ramírez llevaba cinco años sin cantar disfrutando de una maternidad que lleva tatuada en el antebrazo derecho y que es el motivo por el que, asegura, se levanta cada día. “Mis tres hijos son la razón por la que me retiré del cante para disfrutarlos y ahora son el motor que me empuja a trabajar y salir cada día a la calle”. Volvió, adoptó el nombre de La Yiya en honor de su abuelo al que llamaban Yiyi y se propuso cumplir la promesa que se había hecho a sí misma de publicar un disco antes de cumplir los 30. El resultado es Morisca (La Droguería Music, 2014), que coge el nombre del gentilicio de los oriundos de La Puebla de Cazalla.

Hay mucho de La Puebla y de esa maternidad a la que Ana María alude en las letras de Morisca, unas letras dibujadas por Manuel Velázquez siguiendo la biografía de Ana María y el estilo de otro morisco ilustre, Francisco Moreno Galván. “Pa’que quiero más tesoro que los tres niños que tengo”, dice la letra de sus bulerías o “De la rama de un árbol, se harán tres cunas, que tendrán de almohada seda y espuma”, dice la nana que Ramírez destaca como su tema preferido. “Manuel Velázquez me vio cantar en Sevilla y me dijo que el día que grabara un disco, él me escribiría las letras. Se sentó conmigo, me pregunto cosas de mi vida, me hizo que le contara anécdotas, que le hablara de mis sentimientos y salieron estas canciones que son preciosas”, explica Ana María a Deflamenco.com.

Entrevista completa en Deflamenco.com.

“Da pánico interpretar a Antonio Mairena”

image__PedroCintasDiegoLopez2_1560105600703882537Pedro Cintas asegura que a pesar de haber ganado el Premio Antonio Mairena en 2010, se siente fuerte pero no maduro como cantaor. Este extremeño se ha aferrado al rigor para grabar un disco, Papeles íntimos (La Droguería Music, 2013), en el que interpreta algunas letras inéditas y otras poco escuchadas del gran Mairena cedidas por su sobrino, Antonio Cruz, con una voz formada y contenida. Con este trabajo Cintas se adentra en una senda por la que demuestra que se puede seguir al maestro sin copiarlo. Eso sí, que no busque nadie en este disco diminutivos del flamenco: el propio cantaor, sin complejos, lo describe como una obra creada “para minorías selectas”.

¿Cómo te sientes cantándole al maestro Mairena después de haber ganado el premio que lleva su nombre? 

Es complicado. A la responsabilidad de cantar sobre su legado, procurando por todos los medios que mi interpretación no macere la suya, hay que añadir que los aficionados y los seguidores de Antonio van a mirar Papeles Íntimos con lupa para destriparlo y festejar los fallos más que los aciertos. Es un riesgo que asumimos desde el principio. Las cosas no están para andar con medias tintas.

¿En qué momento de forma vocal y artística te sientes? Se te nota maduro en este disco, hecho. ¿Cómo te sientes tú?

Yo me noto fuerte. Hace unos años empecé a conseguir que mi voz no sufriese mucho al cantar y que mi fuerza no me jugase malas pasadas. Es algo fundamental cuando te tienes que poner delante de un público que paga una entrada y viene a escuchar un recital completo de siete u ocho cantes. Ahora, lo de la madurez es otra cosa. Siento que avanzo, pero con 36 años no se está maduro en el cante. Todavía se me nota que soy un chavalito joven. Cada día que pasa tengo más ganas de escucharme con 60 años.