Dos postales de las dos Cataluñas

postales-Catalunas_79002292_171017_1706x1280Muchos cuestionan que la sociedad catalana esté “fracturada”, pero nadie duda de que hay tantos partidarios como detractores de la independencia. El último sondeo del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat, publicado este viernes, no deja lugar a dudas: en un hipotético referéndum el 47,8% de los catalanes votaría ‘no’ a la independencia. El 46,7%, en cambio, apoyaría la secesión. “Es verdaderamente un empate técnico ya que el margen de error es del 2,69%”, ha dicho Jordi Argelaguet, director del estudio.

Las preguntas de la encuesta se realizaron entre el 5 y el 27 de octubre, tras las elecciones del 27-S y en plena negociación entre Junts Pel Sí y la CUP. El independentismo crece respecto a la anterior encuesta, publicada el pasado junio, en casi todos los parámetros. Tanto en las preguntas sobre qué modelo de estado prefieren los catalanes como en el nivel de apoyo a los partidos independentistas. Un 30,2% cree que la tensión entre Cataluña y España es uno de sus principales problemas (en junio era el 21,3%) y el 43,4% cree que los catalanes vivirían mejor en un Estado independiente. El 30,8% lo rechaza.

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La lengua y el disfraz de pobre

Cuando mi abuela y su familia, que supongo que es la mía, llegaron a Barcelona fueron a vivir junto a otros murcianos a los barrios habilitados por el Patronato Municipal de la Habitación, en unas construcciones sin planificación ni lustre ubicadas en las afueras de la ciudad. Corrían los años 30. Luego Consuelo, que así se llamaba mi abuela, se casó y vivió toda su vida en las Viviendas del Gobernador, otro “exitazo” de la vivienda social ubicado en lo que luego se conocería como el distrito de Nou Barris, el mismo que hace una semana formaba parte del cinturón rojo por ser feudo socialista y que ahora ha desteñido hasta volverse naranja.

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Catalanes de usar y olvidar

En la campaña de las elecciones catalanas de 2006, Artur Mas resumió en 21 puntos sus “compromisos con Cataluña” y los firmó ante notario. Entre las promesas de aquella campaña estaba el carné de catalanidad por puntos, una propuesta que le valió las críticas de sus oponentes. José Montilla, candidato del PSC, dijo que Mas se comportaba al más puro “estilo Berlusconi”; Josep Piqué, del PP, que pretendía establecer catalanes de primera y de segunda, y UGT habló de medida “discriminatoria e inconstitucional.” Joan Saura, líder de ICV, la tachó de “barbaridad descomunal”, y Josep-Lluís Carod-Rovira, entonces candidato de ERC, la catalogó de “hipócrita y poco seria”. Este último partido y algunos miembros de ICV van hoy en la misma lista de Mas y han elaborado un programa en el que apenas mencionan la inmigración, asunto que para el resto de formaciones tampoco parece prioritario.

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El verbo electoral

Si vives en Cataluña, quizás estés pensando en meter en la urna “el voto de tu vida” o uno que te sirva para gobernarte. Dependiendo de la opción, elegirás una “nueva Cataluña para todos”, “una Cataluña mejor” o una “Cataluña de la gente”. O quizás prefieras el “seny”, eso tan catalán y que es como el duende en flamenco porque nadie sabe explicarlo, o unirte para ganar. Esos son los lemas que han empleado los candidatos al Parlamento de Cataluña en sus campañas pero si quieres saber más, sigue leyendo. Aquí va un análisis textual y cuantitativo de sus programas, el más frío que puede hacerse en jornada de reflexión.

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