Barbara Bush, la primera dama que dividió a las feministas

“Gusto a las mujeres porque no soy competitiva”, decía Barbara Bush sobre sus índices de popularidad como primera dama. Poco antes, cuando George Bush aún no era presidente, ella aclaraba a los periodistas una duda que parecía inquietar a mucha gente: ¿por qué no se teñía las canas? “Hay que tener prioridades en la vida”, respondía ella. Con esa respuesta pudo zanjar el asunto y dejar clara la irrelevancia de la pregunta, pero decidió explayarse: “Así no tengo que decirle nunca a George ‘lo siento, no puedo hacer esto o lo otro, porque tengo que acabar de arreglarme’”. Quizás quería aparecer como una señora práctica, pero quedó como una demasiado pendiente de las necesidades de su esposo. O eso pensaron un grupo de alumnas del Wellesley College de Massachussets. “No representa el tipo de mujer que este centro dice educar”, dijo la portavoz de las 150 estudiantes que protestaron cuando la universidad invitó a la ya primera dama a dar una charla.

El obituario completo en Vanity Fair.