La aburrida vida de los colonos del Imperio Británico

Dickens inauguró el aburrimiento. El novelista empleó la palabra en inglés, boredom, en Casa desolada y en Tiempos difíciles, y a partir de ahí extendió su uso. Quien no la utilizó fue Rudyard Kipling en El hombre que pudo reinar, una de las novelas que según Jeffrey A. Auerbach romantizó el relato sobre las colonias y protectorados que Reino Unido gobernó hasta 1949. Así lo explica el historiador en Imperial Boredom, donde analiza el papel del tedio en la construcción del Imperio Británico.

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