Catalanes de usar y olvidar

En la campaña de las elecciones catalanas de 2006, Artur Mas resumió en 21 puntos sus “compromisos con Cataluña” y los firmó ante notario. Entre las promesas de aquella campaña estaba el carné de catalanidad por puntos, una propuesta que le valió las críticas de sus oponentes. José Montilla, candidato del PSC, dijo que Mas se comportaba al más puro “estilo Berlusconi”; Josep Piqué, del PP, que pretendía establecer catalanes de primera y de segunda, y UGT habló de medida “discriminatoria e inconstitucional.” Joan Saura, líder de ICV, la tachó de “barbaridad descomunal”, y Josep-Lluís Carod-Rovira, entonces candidato de ERC, la catalogó de “hipócrita y poco seria”. Este último partido y algunos miembros de ICV van hoy en la misma lista de Mas y han elaborado un programa en el que apenas mencionan la inmigración, asunto que para el resto de formaciones tampoco parece prioritario.

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Sin políticas de empleo para los inmigrantes

18/4/2013

La cifra del paro de los extranjeros es doce puntos superior a la de los autóctonos y un grupo de sociólogos alerta sobre la falta de políticas de empleo que permitan la vuelta al mercado de trabajo de un colectivo que consideran muy vulnerable.

Al finalizar 2011 la tasa de desempleo de la población inmigrante en España doblaba la de los autóctonos. En la última Encuesta de Población Activa de enero de este año, la diferencia entre unos y otros era de doce puntos: 24,23% los españoles, frente a un 36,5% de la población de nacionalidad extranjera. Las diferencias se acortan pero lo que se iguala en este caso es la pobreza. “Muchas veces se ha usado el argumento de que articular políticas específicas para inmigrantes podía generar segregación. Se daba por bueno que los inmigrantes se enfrentan a los mismos problemas que los autóctonos para encontrar empleo. Pero yo creo que esa igualdad no es cierta”, explica Óscar Molina, miembro del QUIT, un grupo de trabajo sobre vida cotidiana y trabajo perteneciente a la Universitat Autònoma de Barcelona. Es coautor del informe “Nuevas estrategias para la Inmigración: recualificación para un nuevo mercado de trabajo” en el que aseguran, entre otras cosas, que no existen políticas de empleo apropiadas para hacer frente a esta situación.

Según Molina, “los trabajadores extranjeros no tienen una serie de recursos sociales que les permitan aguantar mejor y durante más tiempo una situación de desempleo de larga duración”. Es el caso de Enriqueta Rojas, una peruana de 44 años que llegó a Barcelona en 2004. Vive con su pareja y su hijo de 14 años en un piso de Poble Sec. Está en paro desde hace más de tres años y en casa solo entran los 400 euros de ayuda que recibe su marido. “Tenemos amigos e intentamos ayudarnos entre nosotros, pero estamos en situaciones parecidas y al final, no puedes pedirle que te ayude a quien está como tú o peor que tú”. Para ellos, pedirle ayuda a su familia de Lima no es una opción. Al preguntarles por si se plantean volver, la respuesta es rotunda: “No podemos, ni debemos. ¿Qué hago con un chico ya adolescente, que tiene su vida, su colegio, sus amigos, aquí?”.

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