De Donald Trump a Jeremy Corbyn, la era de los políticos abstemios

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“¡Pues claro que soy de izquierdas! ¡Como chucrut y bebo cerveza!”, dijo el conservador Jacques Chirac con ironía en 1995, año en el que para demostrar entereza, hombría, gallardía o las tres cosas, los políticos del mundo occidental aún bramaban, fumaban y bebían sin complejos. Antes que el mandatario francés, leyendas de la política como Winston Churchill ya presumían de saber beber y por eso al político británico apenas se le ha dedicado un libro que no destine unas páginas a su afición por las bebidas espirituosas: “Las cantidades de alcohol que consumía –champanes, brandis, güisquis- eran increíbles”. Así lo contó sir Oliver Harvey en sus diarios aunque habrá quien piense que siendo secretario de Anthony Eden pudo usar esos detalles para desmerecer al rival de su jefe. Pero solo era una descripción, como demuestra que la propia secretaria de Churchill, Marian Holmes, recurriera a ese hábito en tono laudatorio al decir que a pesar de lo ingerido nunca vio a su jefe “incapaz de sostenerse”.

El artículo completo en Vanity Fair.

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El artículo completo en Vanity Fair.