Del prostíbulo a la casa de Christian Dior: así era el París mágico que retrató Brassaï

Vista desde el Pont Royal hacia el Solférino. / Estate Brassaï Succession, Paris.

“Me gustaría alejarme por completo de la atmósfera de París, que mantiene cautivos hasta el último glóbulo de mi sangre y la última fibra de mi ser”. Con esa hipérbole escrita en una carta, el joven Gyulá Halász explicaba a sus padres el efecto que tenía la capital francesa sobre él. Era 1924 y acababa de llegar de Alemania, donde emigró con su familia durante la Primera Guerra Mundial y donde entabló relación con nombres tan relevantes como Kandinsky.

El artículo completo en Vanity Fair.

Disparos que hacen preguntas

Tres euros cuesta entrar en el alma de Duane Michals: es el precio de la entrada a la Fundación Mapfre de Barcelona, donde se expone hasta el 10 de septiembre una de las mejores retrospectivas del fotógrafo estadounidense realizadas hasta la fecha. En su presentación conversó con Enrica Viganó, comisaria de la muestra, y dejó claro por qué se le considera el fotógrafo más libre de su generación: “Amo mi trabajo comercial”, dijo riendo como un chiquillo. “Si no tienes herencias, ni pisos, ni dinero, hay que trabajar para hacer lo que te apasiona. El día que me di cuenta, entendí que esa es la verdadera revolución y fue liberador.” Así se expresa quien ha retratado a Madonna, Sean Penn o Meryl Streep, publicado en Life o hecho publicidad para Microsoft con el fin de dedicarse a lo que ama: madurar un estilo con el que se ha situado más cerca de la poesía que de la fotografía.

El articulo completo en Letras Libres.

Weegee, el fotógrafo fanfarrón que convirtió el asesinato en un espectáculo

“La primera mujer que me llamó ‘cariño’ fue una puta”. Así arranca Weegee la narración de su vida sentimental en su autobiografía, libro en el que explica como llegó a Nueva York procedente de Austria cuando tenía diez años, y el modo en que hizo suya una ciudad que le empujó a dejar los estudios para ponerse a trabajar con 14 y dejar así de pasar hambre.

El perfil completo en Vanity Fair.