Käthe Kollwitz: una piedad en primera persona del femenino singular

La Piedad de Miguel Ángel, la de Tiziano, la de Rubens o la de Fouquet. Y en esa lista de creadores destacados que un día se inspiraron en el dolor de una madre que pierde un vástago, solo una mujer: Käthe Kollwitz, la artista que talló en bronce su propio duelo. La escultora alemana no diseñó una progenitora joven e inmortal como la Virgen de Miguel Ángel, sino una anciana y derribada. Y el hijo, su hijo Peter, no yace sobre sus piernas sino entre ellas. Con ese autorretrato y esa ubicación, Kollwitz despoja su Piedad de toda religiosidad y ofrece un cuadro humano. Tanto, que el cuerpo femenino que agarra el cadáver, además del dolor por la muerte, expresa la impotencia por una menopausia que le impide reemplazar al difunto por un bebé para poner, de alguna forma, la vida en marcha de nuevo.

El artículo completo en La Esfera de Papel

Las flamencas de LaboratoriA: a la justicia por la belleza

“Reniego de mi sino”, cantan Anna Colom y Cristina López en un esbozo de seguiriya. “Reniego de mi sino”, dicen en el mismo tono y con las mismas palabras que emplearon en su día Tomás Pavón o Chocolate. Pero es 2018 y si hasta el lugar donde cantan, El Dorado, prefiere llamarse Sociedad Flamenca a llamarse peña, está claro que nada significa hoy lo mismo que hace 50 años.

La crónica completa en Deflamenco.com

Luise Straus, una vida a la sombra de Max Ernst y sepultada por los nazis

YA NO necesitas un marido. Tienes 28 años. Lo sabes todo del amor”, le dijo Max Ernst a Luise Straus el día que rompió con ella. Corría 1921, Colonia era una ciudad abierta, tolerante y culturalmente intensa, pero Ernst había decidido irse a París para ampliar sus horizontes artísticos. También le empujaba a marcharse el romance a tres que vivía con Gala y Paul Eluard. Ante las lágrimas de Luise, el artista intentó un último consuelo: “Tienes un hijo. ¿Qué más quieres?”. Ella respondió con desesperación: “¡Quiero vivir!”. Lo que Max Ernst no sabía es que estaba de nuevo embarazada. Y nunca lo sabría porque días después de ser abandonada, Luise Straus iniciaba un viaje a Insbruck para abortar.

El reportaje completo en El País Semanal.

 

Catherine Deneuve, del Manifiesto de las 343 zorras a llamar al feminismo “caza de brujas”

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El día en que Simone de Beauvoir, la feminista más citada del planeta, hubiera cumplido 110 años, un centenar de artistas e intelectuales francesas publica un manifiesto en el que defienden el derecho de los hombres a “importunar” como parte de su libertad sexual. En él denuncian también una ola de “puritanismo sexual” y afirman que “la seducción insistente y torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”. Entre las firmantes, la actriz francesa más conocida del mundo: Catherine Deneuve.

Este no es el primer manifiesto que firma la protagonista de Belle de jour. La primera vez que dio su apoyo a un texto colectivo fue en 1971. Era el “Manifiesto de las 343”, un grupo de mujeres muy famosas que reconocían haber abortado alguna vez. Pronto se las conoció como “Las 343 zorras”. Con esa confesión, las firmantes se arriesgaban a ir a prisión, pero fue el modo que encontraron de presionar al Gobierno de Valéry Giscard d’Estaing para que despenalizara el aborto en Francia. El texto, redactado por De Beuvoir, apareció en portada de Le Nouvel Observateur con fotos de sus principales apoyos. Y ahí, en primera plana, estuvo Deneuve.

El artículo completo en Vanity Fair. 

El feminismo se pone flamenco

Cada vez más cantaoras como Alicia Carrasco y Lourdes Pastor escriben, cantan y reclaman letras adaptadas al siglo XXI. Hablan de temas sociales y se niegan a retratar a mujeres sumisas o resignadas. 

Ni subordinadas, ni resignadas, ni reprimidas. Ni guardar la honra, ni cerrar las piernas, menos aún la boca. Así se reivindican cada vez más flamencas. También flamencos, que se apuntan a escribir coplas jondas adaptadas al siglo XXI. “Mi tío escribe mis temas aunque sus poemas son el resultado de las charlas que tenemos los dos sobre asuntos que nos preocupan”, explica Lourdes Pastor, que tiene dos discos en el mercado.

En el último, ¿A quién le cantaré yo?, incluye un tema en el que critica los contenidos de los libros de texto. Se titula María y Lucía y en él lamenta que en los colegios aún se explique casi exclusivamente la Historia y el Arte hechos por hombres. “No entiendo que no se les dé a leer a Simone de Beauvoir o a conocer la obra de Frida Khalo, mujeres que juraría es la primera vez que se nombran en el flamenco”, dice riendo.

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