La cuna del tirano

No se deje atraer por los tonos pastel. No caiga en la tentación de decorar su comedor con muebles que parecen sacados de una clase de EGB. Déjese de vinilos, no masque chicles con sabor ‘vintage’. No mire atrás, no lo haga. Y si está a punto de hacerlo, siga leyendo y apunte: la nostalgia es el sentimiento más inútil del mundo. La rabia es capaz de mover montañas, también la esperanza. Y hasta la tristeza ­–sentimiento inequívoco del final de las cosas– le servirá para medirse ante sí mismo, sus miedos y sus sentimientos y por eso nunca, jamás, hay que esquivarla. Ningún tiempo pasado fue mejor, lo que ocurre es que usted está –como yo, ella o nosotros- más solo que ningún otro humano que nos precedió. Que la nostalgia, veneno paralizante que nos atrapa en el entonces, es una epidemia lo demuestran también los libros sobre el asunto. Uno es el de Diego S. Garrocho, ‘Sobre la nostalgia: damnatio memoriae’ (Alianza, 2019) donde reflexiona sobre esa forma tan tramposa de hacer memoria capaz de convertir en condena hasta un momento glorioso de nuestra vida al no poder superarlo o repetirlo.

 

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