Antonio ‘El Bailarín’, el genio que empezó bailando por una caja de bombones

El apodo con el que Antonio se convirtió en una estrella fue fruto del desprecio de su padre. “El bailarín”, le decía Paco Ruiz a su hijo despectivamente cada vez que lo veía taconear o volver de la academia de Realito. Su madre, Lola Soler, echaba horas fregando suelos para abonar las tres pesetas semanales que costaban aquellas lecciones. Para ayudarla, Antonio bailaba por las calles con un músico callejero, Juan El organillero, pues Lola no siempre contaba con el apoyo de un cabeza de familia alcohólico y ausente. Así lo contó el artista en Memorias de un bailarín de España.

El artículo completo en Vanity Fair.