Strummer, Bisbal, Barcelona

Bajo del tren, salgo a la calle y cojo un taxi. “¿Llegas o vuelves?”, me pregunta el dueño. Su pelo oscuro, sus pecas y su descaro me recuerdan a Sandino, invento de Carlos Zanón en ‘Taxi’, propietario de un Prius amarillo y negro que no quiere regresar a casa porque cree que Lola, su mujer, lo va a dejar esa noche. Como él, tampoco yo quiero volver, pero lo hagoaunque vivir en la ficción tiene ventajas. El conductor de la novela es un poquito quien es por The Clash mientras que el mío sintoniza Radiolé porque una cosa es lo que soñamos ser y otra lo que somos. Joe Strummer contra David Bisbal, si los sumo a ambos y los divido entre dos, no salgo yo. Es la fórmula, sencilla, que demuestra que el arte no es la vida.

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Bailar en el espacio

Dos veces por semana, sobrevuelo el Eixample para comprobar si Rudy mantiene la ‘osteria’ de la calle Muntaner donde yo viajaba -con la boca- hasta esa Italia que no sé si podré morder de nuevo. Luego, miro el patio de mi vecina, buscando su pelo cano y los periódicos que lee cada día bajo la luz grisácea de Barcelona. Así recorro ahora mi ciudad, desde lejos, o mejor desde una nada con forma de app llamada Google Earth a la que me acostumbré durante el Primer Confinamiento, cuando comprobé que solo la distancia se reproduce a una velocidad parecida a la de un virus.

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Así se vive la pandemia en Moncloa: contagios, frustración y problemas personales

¿Cómo gestionan los ministros la vida de 47 millones de personas cuando en sus casas ha peligrado alguna? ¿Reciben ayuda psicológica? Tomamos el pulso al ánimo de un Ejecutivo ante la peor pandemia de los últimos cien años.

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Miguel Ángel Oliver, el hombre tras la controvertida política de comunicación de Pedro Sánchez

“Es el nivel superior. El lugar inalcanzable, la estrella polar.” Así se refirió en una ocasión Miguel Ángel Oliver a Iñaki Gabilondo, el maestro a quien parecía llamado a suceder. La gran oportunidad para hacerlo se le presentó en 2005, cuando el locutor más admirado de la Cadena Ser dejó Hoy por Hoy después de 20 años de éxitos para presentar un informativo en Cuatro. Pero algo ocurrió porque finalmente fue Carles Francino quien asumió la responsabilidad –y el honor– de sentarse ante el micrófono que dejó vacante uno de los grandes de la radio española.

Un excompañero de Oliver define ese episodio como “una humillación”. Es la misma palabra que emplea alguien que trabajó con él en Cuatro, donde también acabó recalando el periodista nacido en Madrid hace 56 años: “Lo humillaron y luego, lo tuvieron dando vueltas para acabar dándole un informativo de 15 minutos”. De ahí, al Gobierno de Pedro Sánchez, donde llegó en 2018, cuando tras la moción de censura a Mariano Rajoy, el nuevo presidente lo nombró secretario de Estado de Comunicación. En ese cargo, Oliver no ha tenido un mes tranquilo.

 

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