Simone Mareuil, la protagonista de ‘Un perro andaluz’ que acabó con su vida quemándose a lo bonzo

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“Mamona”, llamó Luis Buñuel a Simone Mareuil en una carta dirigida al escritor Pepín Bello. El director eligió esa palabra por la escena de Un perro andaluz en la que Pierre Batcheff le manosea los pechos a su compañera de reparto. De ella también dijo el cineasta que tenía “un cuerpecito excitante” y que daba ante la cámara “bastante bien”. Son descripciones que recoge Ian Gibson en Luis Buñuel: la forja de un cineasta universal y son casi las únicas que hizo el de Calanda sobre la mujer que protagonizó su primera película y una de las escenas más icónicas de la Historia del cine: la del ojo rajado. Es una de las tomas y de las cintas más comentadas, analizadas e incluso psicoanalizadas y sin embargo, su protagonista apenas aparece citada, comentada o biografiada. Simone Mareuil no figura nunca, por ejemplo, entre “las musas de Buñuel”, como sí lo hacen en estudios, congresos o reportajes Jeanne Moreau, Silvia Pinal o Catherine Deneuve a pesar de que podía cumplir, como las anteriores, con el concepto que el escritor alemán Wilhelm Jensen bautizó en el siglo XIX con el nombre de Gradiva.

El artículo completo en Vanity Fair.

Catherine Deneuve, del Manifiesto de las 343 zorras a llamar al feminismo “caza de brujas”

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El día en que Simone de Beauvoir, la feminista más citada del planeta, hubiera cumplido 110 años, un centenar de artistas e intelectuales francesas publica un manifiesto en el que defienden el derecho de los hombres a “importunar” como parte de su libertad sexual. En él denuncian también una ola de “puritanismo sexual” y afirman que “la seducción insistente y torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”. Entre las firmantes, la actriz francesa más conocida del mundo: Catherine Deneuve.

Este no es el primer manifiesto que firma la protagonista de Belle de jour. La primera vez que dio su apoyo a un texto colectivo fue en 1971. Era el “Manifiesto de las 343”, un grupo de mujeres muy famosas que reconocían haber abortado alguna vez. Pronto se las conoció como “Las 343 zorras”. Con esa confesión, las firmantes se arriesgaban a ir a prisión, pero fue el modo que encontraron de presionar al Gobierno de Valéry Giscard d’Estaing para que despenalizara el aborto en Francia. El texto, redactado por De Beuvoir, apareció en portada de Le Nouvel Observateur con fotos de sus principales apoyos. Y ahí, en primera plana, estuvo Deneuve.

El artículo completo en Vanity Fair.