Strummer, Bisbal, Barcelona

Bajo del tren, salgo a la calle y cojo un taxi. “¿Llegas o vuelves?”, me pregunta el dueño. Su pelo oscuro, sus pecas y su descaro me recuerdan a Sandino, invento de Carlos Zanón en ‘Taxi’, propietario de un Prius amarillo y negro que no quiere regresar a casa porque cree que Lola, su mujer, lo va a dejar esa noche. Como él, tampoco yo quiero volver, pero lo hagoaunque vivir en la ficción tiene ventajas. El conductor de la novela es un poquito quien es por The Clash mientras que el mío sintoniza Radiolé porque una cosa es lo que soñamos ser y otra lo que somos. Joe Strummer contra David Bisbal, si los sumo a ambos y los divido entre dos, no salgo yo. Es la fórmula, sencilla, que demuestra que el arte no es la vida.

El artículo completo en El Periódico de Cataluña

James Ellroy, de ladrón de bragas a perro amaestrado

“Soy un perro del diablo”, dice James Ellroy (Los Ángeles, 1948), que lleva sombrero, americana de cuadros y en el cuello, en lugar de una correa, una pajarita a rayas. No pierde detalle, lo observa todo o más bien lo otea, porque es alto, altísimo. Parece tranquilo, pero en cuanto sube al estrado, el autoproclamado rey de la novela negra tiene un gesto de tipo duro y usa el puño en lugar de un dedo para comprobar si el micrófono está abierto. “Toc-toc”, se oye antes de que abra la puerta del infierno: “Hola, queridos ladrones, criminales, pederastas, drogadictos, prostitutas…” 

El artículo completo en Vanity Fair.