Las chicas de Terenci

“Yo era un adolescente muy triste y muy solitario que no tenía absolutamente nada en el mundo, sólo el cine”. Terenci Moix hablaba así ante Sara Montiel en Más estrellas que en el cielo, programa de TVE que presentó a finales de los años 80. Ese día, ante su ídolo, explicó una anécdota ocurrida en la Nochevieja de 1958: “Fui al Cine Texas de Barcelona a ver un programa doble: Sinué el Egipcio y El último cuplé“. A las doce, era costumbre que la película parara y la gente llevara uvas y botellas de cava para beber y brindar, pero él, que se pasó la infancia yendo solo a todas partes, sólo lloró. “Yo lo que quería es que volviera la ficción”, confiesa el Terenci adulto recordando al chico sin amigos que fue al cine sin champán.

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Bailar por seguiriyas para olvidar los palos

Tras un zapateado de infarto, Peter Sellers abraza a Antonia y le da besos en la cabeza mientras ella piensa: «Me voy a ganar un palizón». Antonia Santiago Amador es La Chana y la escena sucede en el rodaje de The Bobo, al que llega como la estrella de Los Tarantos, tablao de la Plaza Real barcelonesa que aún sigue en marcha. Su talento lo conocen todos en esa sala, lo que no saben es que Antonia es una mujer desgraciada por culpa de un «gitano malo» que la molió a palos durante 18 años.

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Kiki, el “lleó” petit de la saga Morente

Kiki Morente. / Alex Rademakers.

Kiki Morente té 30 anys i unes ganes de riure i de fer broma que semblen inacabables. És habitual veure’l amb la guitarra penjada a l’esquena, un instrument que va aprendre a tocar al conservatori, on assistia amb el seu pare, Enrique Morente, que es va matricular amb ell perquè no faltés a cap classe. “Ell era així, un lleó, genial. I ho va fer perquè sabia que jo preferia jugar al carrer que rebre classes de música”, diu, i s’emociona.

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Auguste Rodin: Un infierno por escuela

El infierno que imaginó Auguste Rodin tenía que ser de bronce pero al final fue de yeso. En la obra resultante no hay nada que sea realmente cruel, ni tampoco oscuro porque para recrear el averno Rodin empezó leyendo a Dante y observando estatuas renacentistas, pero enseguida se topó con su presente, es decir, con Baudelaire. Por eso le quedó una recreación de las tinieblas poblada de pesares que es también exuberante. Esa historia, la del origen y el no-final de La puerta del infierno, es la que cuenta la exposición que la Fundación Mapfre de Barcelona ofrece hasta el 28 de enero en colaboración con el Museo Rodin de París para conmemorar el centenario de la muerte del padre de la criatura.

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Guilhermina Suggia, pionera del violonchelo y un amor maldito en la vida de Pau Casals

La artista portuguesa fue la primera mujer en hacer carrera como solista y tocar el instrumento como los hombres, entre las piernas. Fue pareja del músico catalán. Tras su ruptura, ambos borraron su relación.

Fue el episodio más cruelmente infeliz de mi vida”. Así resumía Pau Casals su relación con Guilhermina Suggia, la violonchelista portuguesa que fue su pareja y compañera de escenarios durante siete años y de la que apenas queda rastro en la biografía del artista. Mina, como la llamaba él, conoció a Pau en 1898, cuando ella tenía 13 años y él 22. Fue en Oporto, donde Casals llegó para actuar en el Casino de Espinho, localidad a 16 kilómetros de la capital, al que Augusto Suggia se acercó para pedirle que le diera clases a su hija.

El reportaje completo en El País Semanal.