Morales, Márquez y Molina: flamencas ‘for president’

Fotos: Javi Fergó.

Era Jerez y era el Día de Andalucía. Y tres fueron la hijas de lo jondo que se dieron cita en el festival jerezano y todas fueron buenas. Buenas por excelentes, no por obedientes porque las tres demostraron lo mucho que da de sí hacer lo que se quiere sabiendo lo que se hace.

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Festival de Jerez: Los generosos no tienen miedo

image_14800_Esperanza_Fdez_Festival_de_Jerez_9232_4242418271845484080Los generosos no tienen miedo. Y Esperanza Fernández, que presentaba “De lo jondo y verdadero”, demostró en el Festival de Jerez que ella es valiente. La trianera calcó el repertorio que ya presentó en la Bienal de Sevilla hace cinco meses. Y lo hizo brava, segura, potente de voz y muy afinada. En Sevilla invitó a Rocío Márquez pero en Jerez sólo contó con la estampa y el compás de Ana Morales, que arrancó el recital bailando unas peteneras de infarto que Esperanza ejecutó con las mismas tripas.

Y a pesar de ese arranque brillante, se hizo y le hizo al público el regalo de ir superándose. Miguel Ángel Cortés a la guitarra puso su mirada protectora sobre ella y juntos consiguieron que cada palo supiera a magia. Soleá de Triana, mariana, guajira o milonga fueron algunos de los que se marcó la sevillana y con los que dejó claro el leitmotiv de su propuesta: centrarse en los palos que no se frecuentan. Pero no se olvidó de las alegrías o la bulerías para hacerle un guiño a Cádiz y a Jerez y estuvo sembrada, zumbona y portentosa con el cuerpo y la voz. Ana Morales remató con una liviana que enloqueció al público y demostró que Esperanza es generosa: la forma en que se acercó, la besó y la mostró al público para que la gozarán y la vitorearan da cuenta de ello. Lo mismo hizo con el resto de su equipo y lo mismo hace siempre cuando se acompaña de gente buenísima: ni le tiembla la mano, ni le puede la envidia para aplaudir a los otros o para darles su espacio.

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