James Ellroy, de ladrón de bragas a perro amaestrado

“Soy un perro del diablo”, dice James Ellroy (Los Ángeles, 1948), que lleva sombrero, americana de cuadros y en el cuello, en lugar de una correa, una pajarita a rayas. No pierde detalle, lo observa todo o más bien lo otea, porque es alto, altísimo. Parece tranquilo, pero en cuanto sube al estrado, el autoproclamado rey de la novela negra tiene un gesto de tipo duro y usa el puño en lugar de un dedo para comprobar si el micrófono está abierto. “Toc-toc”, se oye antes de que abra la puerta del infierno: “Hola, queridos ladrones, criminales, pederastas, drogadictos, prostitutas…” 

El artículo completo en Vanity Fair.

El nazismo, a cinco metros: visita a un cuartel de la Gestapo en tiempo electoral

Fotografías de oficiales nazis de la ciudad de Colonia expuestas en la El-De Haus.

Al presente del pasado lo separan cinco metros. Es la distancia que hay de la El-De Haus de Colonia a la primera farola de la que cuelga un afiche electoral. De puertas para adentro, un memorial y un centro de documentación sobre el nacionalsocialismo, el primero que abrió sus puertas en Alemania. Era 1979 y dentro hay carteles de los años 30 en los que puede leerse «Los judíos son nuestra ruina». En la calle es 2017 y del alumbrado público cuelgan pósteres con la foto de un lechón: «El Islam no encaja en nuestra cocina», dice la propaganda del AfD, partido fundado en 2013 por un grupo de profesores universitarios, muchos de Economía.

La crónica completa en Altaïr Magazine.

Auguste Rodin: Un infierno por escuela

El infierno que imaginó Auguste Rodin tenía que ser de bronce pero al final fue de yeso. En la obra resultante no hay nada que sea realmente cruel, ni tampoco oscuro porque para recrear el averno Rodin empezó leyendo a Dante y observando estatuas renacentistas, pero enseguida se topó con su presente, es decir, con Baudelaire. Por eso le quedó una recreación de las tinieblas poblada de pesares que es también exuberante. Esa historia, la del origen y el no-final de La puerta del infierno, es la que cuenta la exposición que la Fundación Mapfre de Barcelona ofrece hasta el 28 de enero en colaboración con el Museo Rodin de París para conmemorar el centenario de la muerte del padre de la criatura.

El artículo completo en Letras Libres. 

La albina del dinero

Dos hermanas. Una viva y otra muerta. La primera está maldita por tener «el cerebro bañado de sabiduría blanca», por querer saber y leer. La segunda ha vivido bendecida por una característica única, la de ser una negra albina, rasgo que la convertirá en apetencia sexual de los hombres, es decir, en fuente de beneficios para su familia. «La Dinero y todo Dinero» la llama su gente, la tribu y el vecindario, pero se ha muerto, la han matado, ya no existe y con su asesinato, no generará ni un céntimo. 

Este es el planteamiento de la segunda novela de Trifonia Melibea Obono, escritora y activista de los derechos de los gays y lesbianas nacida en Evinayong, Guinea Ecuatorial, en 1982. En su primera novela, La Bastarda se centraba en el lesbianismo, pero en «La albina del dinero» abre el foco para hablar de las mujeres en su conjunto, de su relación entre ellas y las pone en contexto: el de la sociedad, la Historia y la política de Guinea Ecuatorial.

El artículo completo en Altaïr Magazine.