Asquerosa, el pueblo en el que Federico García Lorca vivió y creó a Bernarda Alba

Una cortina de yute. Eso es lo primero que se ve y se lee en La casa de Bernarda Alba. Ni a la señora de negro, ni a las hijas destruidas, ni a las criadas. Una cortina de yute, no una sábana ligera, ni un adorno de ganchillo blanco, crudo o hueso sobre la mesa camilla ni una cortinilla gruesa, quizás de esparto, cáñamo o lino, de las que evitan que se cuelen bocanadas de calor o los mosquitos. Una cortina de yute, textura exótica que Federico García Lorca coronó de “madroños y volantes” para darle un aire andaluz que viene a confirmar que nada de lo que intuyó fue solamente local. Tampoco Asquerosa, el pueblo en el que se inspiró para contar esa historia y donde vivió de chiquito. Allí compró su padre, con el dinero heredado tras quedar viudo de su primera esposa, el cortijo de Daimuz y una casita en el centro, a la que se mudó desde Fuente Vaqueros con su segunda mujer, Vicenta Lorca, cuando Federico tenía alrededor de ocho años.

El artículo completo en Vanity Fair.

Bailar en el espacio

Dos veces por semana, sobrevuelo el Eixample para comprobar si Rudy mantiene la ‘osteria’ de la calle Muntaner donde yo viajaba -con la boca- hasta esa Italia que no sé si podré morder de nuevo. Luego, miro el patio de mi vecina, buscando su pelo cano y los periódicos que lee cada día bajo la luz grisácea de Barcelona. Así recorro ahora mi ciudad, desde lejos, o mejor desde una nada con forma de app llamada Google Earth a la que me acostumbré durante el Primer Confinamiento, cuando comprobé que solo la distancia se reproduce a una velocidad parecida a la de un virus.

El artículo completo en El Periódico de Cataluña

“A nuestra primera cena llegó muy guapo, y distinto a como la gente lo conoce: tímido y nervioso” Michael Robinson, recordado por la mujer de su vida

El exfutbolista y presentador inglés Michael Robinson murió el 28 de abril a causa de un cáncer. ‘Vanity Fair’ indaga en el lado personal de uno de los rostros más queridos de la televisión, padre de dos hijos con Christine, la persona con quien tuvo dos hijos y con quien compartió la vida durante 40 años.

El artículo completo en Vanity Fair.

Estamos hechos de tiempo

En ‘You remember the planes’ (‘Recuerdas los aviones’), Paul Auster cuenta una historia ambientada en la epidemia de polio que en los años 50 obligó a separar a miles de niños de sus familias para evitar el contagio. Entre el dolor y la impotencia, se coló el odio y a las piernas infantiles paralizadas de por vida y a los ataúdes blancos se sumó la xenofobia, solo comparable en velocidad y esencia a sus iguales: virus, bacterias y bulos. En medio de esa maraña, el protagonista toma conciencia de que es judío, pues uno averigua quién es de veras cuando se aterra.

El artículo completo en El Periódico.

Delcy Rodríguez, la mujer que puso en jaque al gobierno de Pedro Sánchez

El 23 de julio de 1976 Jorge Antonio Rodríguez no durmió en su casa del barrio caraqueño de Caricuao. Esa noche y la siguiente las pasó en la comisaría, donde la policía lo llevó para interrogarlo por el secuestro del estadounidense William Niehous, vicepresidente de una empresa de vidrios a quien los grupos de extrema izquierda habían señalado como agente de la CIA. Rodríguez era el líder de la Liga Socialista, escisión del Movimiento Izquierda Revolucionaria inspirado en la Revolución Cubana de 1959 que llevó al poder a Fidel Castro. Dos días después de ser detenido, el joven salió de las dependencias policiales sin confesar el secuestro, sin delatar a nadie y casi cadáver. El parte médico habló de siete costillas rotas, tórax hundido e hígado desprendido. Lo que acabó de matarlo, sin embargo, fue un infarto. Tenía 34 años. En su vivienda, uno de los pisos del bloque 10 del sector UD3, zona de clase media baja de la capital venezolana, dejaba viuda, Delcy Gómez, y dos huérfanos: Jorge, de 10 años, y la pequeña Delcy Eloína, de 7.

El artículo completo en Vanity Fair. 

Alberto Closas, el español con quien Eva Perón compartió apartamento y una película maldita

En ‘La pródiga’ (1945) ambos actores tuvieron su primer papel protagonista, pero días después del rodaje ella se casó con Juan Domingo Perón y la historia de la viuda rica de vida licenciosa interpretada por Evita no se estrenó.

El artículo completo en Vanity Fair.

Así se vive la pandemia en Moncloa: contagios, frustración y problemas personales

¿Cómo gestionan los ministros la vida de 47 millones de personas cuando en sus casas ha peligrado alguna? ¿Reciben ayuda psicológica? Tomamos el pulso al ánimo de un Ejecutivo ante la peor pandemia de los últimos cien años.

El artículo completo en Vanity Fair.

Como una segunda madre para ellos: el vínculo especial entre Rosa María Sardá y sus hermanos

Rosa María Sardà solo dio a luz un hijo, pero fue madre de otros cuatro: Santi, Fede, Javier y Juan, sus hermanos. El más conocido es el penúltimo, periodista y presentador, hoy tertuliano y columnista, y el que siempre ha mostrado, al menos públicamente, más admiración por ella. La puso negro sobre blanco en 2012, cuando publicó Mierda de infancia, un libro en el que el conductor de La ventana (Cadena Ser), La bisagra (RNE) o Crónicas Marcianas recordaba sus primeros años de vida en los que, entre otras cosas, fue descubriendo “que Rosa era genial, no sólo como actriz”.

El artículo completo en Vanity Fair.

1967, el año que Estados Unidos perdió la oportunidad de cambiar su futuro

Michael J. Codd la prensa de Nueva York lo definió en los años setenta como “la personificación del policía irlandés”: alto, fornido y de ojos azules. Entró en el cuerpo en 1941, tres años después de los primeros disturbios raciales de Harlem y cuatro antes de los segundos. Fue ascendiendo poco a poco, hasta que en 1961 lo nombraron subinspector jefe. Poco después, su nombre aparecía en la prensa gracias a un programa que Codd había ideado para reducir el crimen de las calles de Nueva York: el programa del policía señuelo. La idea era crear una unidad de agentes que recorrieran los barrios más conflictivos vestidos de mujer, principales víctimas de violaciones y tirones.

El artículo completo en Vanity Fair.