Periodistas pródigos

“Ahora los poderes viven en promiscuidad”, decía Rosa María Calaf hace poco lamentando que tanta proximidad impida a los periodistas cumplir su tarea principal: fiscalizar al poder político y económico. La prensa es el cuarto poder solo de nombre y el papel de un informador no es equiparable al de juez o legislador, pero como escribía María Rodríguez en Politibot a propósito de Katharine Graham y el Washington Post, “es uno de los pocos negocios privados donde el principal interés es el servicio público”.

Para llevarlo a cabo se recomienda que el periodista mantenga la distancia y esté vigilante. De esa máxima que se enseña en primero de periodismo se derivan muchos debates sobre el oficio, pero ninguno ahonda en la figura del informador que da el salto a la política y luego vuelve a informar.

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Auguste Rodin: Un infierno por escuela

El infierno que imaginó Auguste Rodin tenía que ser de bronce pero al final fue de yeso. En la obra resultante no hay nada que sea realmente cruel, ni tampoco oscuro porque para recrear el averno Rodin empezó leyendo a Dante y observando estatuas renacentistas, pero enseguida se topó con su presente, es decir, con Baudelaire. Por eso le quedó una recreación de las tinieblas poblada de pesares que es también exuberante. Esa historia, la del origen y el no-final de La puerta del infierno, es la que cuenta la exposición que la Fundación Mapfre de Barcelona ofrece hasta el 28 de enero en colaboración con el Museo Rodin de París para conmemorar el centenario de la muerte del padre de la criatura.

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Disparos que hacen preguntas

Tres euros cuesta entrar en el alma de Duane Michals: es el precio de la entrada a la Fundación Mapfre de Barcelona, donde se expone hasta el 10 de septiembre una de las mejores retrospectivas del fotógrafo estadounidense realizadas hasta la fecha. En su presentación conversó con Enrica Viganó, comisaria de la muestra, y dejó claro por qué se le considera el fotógrafo más libre de su generación: “Amo mi trabajo comercial”, dijo riendo como un chiquillo. “Si no tienes herencias, ni pisos, ni dinero, hay que trabajar para hacer lo que te apasiona. El día que me di cuenta, entendí que esa es la verdadera revolución y fue liberador.” Así se expresa quien ha retratado a Madonna, Sean Penn o Meryl Streep, publicado en Life o hecho publicidad para Microsoft con el fin de dedicarse a lo que ama: madurar un estilo con el que se ha situado más cerca de la poesía que de la fotografía.

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Picasso, maestro de la vivisección

En el principio fue el padre. Un padre que cabe en una cuartilla y que parece, por el tono de la acuarela, pintado con vino tinto. Los trazos son precisos, como si la mano que los esbozó no tuviera solamente quince años. Es el retrato de José Ruiz, progenitor de Picasso y su primer maestro, y es la primera parada de Picasso. Retratos, una muestra de 81 piezas que da cuenta del talento del artista para captar rostros y estados de ánimo.

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Bruja sin brida

“Creo que me interpretaba fragmentariamente, lo cual es peor que no interpretarme en absoluto”, escribe Leonora Carrington en Memorias de abajo(Siruela, 1995) y anticipa la dificultad para clasificarla o ponerle un adjetivo. La pintora, escultora, dibujante y escritora mexicana nacida en Inglaterra hace cien años trazó en su obra pictórica y literaria un autorretrato deforme para el ojo corriente.

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