Marisol, ni Salinger ni Bansky

Octubre de 2019. En la mesa de un restaurante malagueño se repite una pregunta: “¿Irá Marisol a recoger el Goya de Honor?”, preguntan los invitados al Congreso de Periodismo de la Fundación Manuel Alcántara. “Pepa no irá”, replican los periodistas del lugar casi al unísono descartando llamarla por su nombre artístico.

Que Marisol sólo existe ya en el imaginario colectivo quedó claro en esa comida, también en la desaparición de aquella niña-chica-mujer prodigio que no vive escondida, pues aunque evita los focos, no evita la luz, que recibe directa en el lugar que eligió hace años: el Paseo de la Farola del barrio de La Malagueta, una lengua de tierra que se cuela en el Mediterráneo.

Allí saca a su perro, pasea con su pareja de más de dos décadas, Máximo Stecchini, y se la puede ver con su hermana Vicky, casi la única, además de sus hijas, con quien comparte su rutina diaria en un enclave desde donde se ve el muelle de los ferris que van a Melilla, el bloque de La Equitativa, edificio que albergaba en tiempo una compañía de seguros, o la catedral de Málaga. No es un rincón oscuro, al contrario: es de los más luminosos del Mediterráneo y por él camina ella casi a diario, siempre con gafas de sol y apenas molestada por sus vecinos.

El artículo completo en Vanity Fair

Vicepresidente Iglesias y ministra Montero: ¿cómo encaja una pareja en un gobierno?

En España no ha habido un hombre que haya puesto a su mujer, solo por ser su esposa, en un cargo de importancia en su gobierno. Sin embargo, también aquí hay dinastías políticas. En unas no hay mujeres, como es el caso de los Suárez Illana o los Cabanillas. En otras, ser parte de una saga ha facilitado que una mujer, con menos opciones en otros tiempos, diera el salto a la arena política. Fue el caso de Concepción Loring, Marquesa de la Rambla, quien por su posición y su padre, también político, Jorge Loring y Oyarzábal, diputado liberal, senador vitalicio y consejero de Canovas del Castillo, fue la primera fémina en pronunciar un discurso en las Cortes.

Lo que no se ha dado en la política española es el equivalente a una regencia: que una mujer entre en un puesto importante en lugar de su marido, algo que sí hizo Janet Jagan cuando tomó el relevo al presidente de Guyana Cheddi Jagan, tras su muerte en 1997. No solo lo hacen ellas: en Pakistán, tras el asesinato de Benazhir Bhutto fue su esposo, Asif Ali Zardari, quien sucedió a la presidenta.

El artículo completo en Vanity Fair

El acento del poder: María Jesús Montero, la superministra orgullosa de su origen y su habla andaluza

Hay a quien solo le gusta un “quilla” si lo dice Rosalía. Pero la nueva portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ni es de esas personas ni es ajena a dos hechos evidentes: que su acento ha servido para hacer chistes y parodias que han ayudado a conformar, casi siempre en negativo, la imagen de los andaluces y que en política, donde todo sirve, su habla se ha empleado como arma arrojadiza.

La ministra de Hacienda ha tenido que enseñar colmillo para defender su origen más de una vez. Por ejemplo, ante Rafael Hernando, que se burló de ella en medio de un debate sobre presupuestos llamándola “miarma”, término que junto a otros como “chiqui” o “cariño” ella emplea con frecuencia. “Son expresiones que a gala llevamos los andaluces en nuestro diálogo coloquial”, replicó ella al popular.

Esa reacción también la ha tenido en varias ocasiones la que fue su jefa antes quePedro Sánchez: Susana Díaz. La expresidenta de la Junta de Andalucía hace gala de su hablar y por eso, se revolvió cuando durante la Comisión de Investigación del caso de los ERE en el Senado, el popular Luis Aznar le dijo que tenía hablando mucho gracejo. “Yo soy bastante sosa”, replicó Díaz, que lamentó que en una institución como el Senado se hicieran alusiones personales de ese tipo.

El artículo completo en Vanity Fair

José Félix Tezanos, un novelista al frente del CIS más polémico

Después de ser autor o coautor de 60 libros de Ciencia Política o Sociología, en 2011 José Félix Tezanos escribió una novela: La rama quebrada. El protagonista era Adam, un ser de otra civilización que llegaba a la nuestra y no entendía nada de lo que aquí ocurría. En sus presentaciones, el hoy presidente del Centro de investigaciones Sociológicas (CIS), lo describía como un libro peculiar, que no sabía qué género atribuirle o con qué compararlo, a pesar de que 20 años antes Eduardo Mendoza había deslumbrado al mundo con Gurb, un extraterrestre caído en Barcelona, desde donde narraba a los suyos con ingenuidad y mucha mala leche lo que observaba. Adam es menos punzante, pero también hace informes. En ellos, retrata las injusticias y las desigualdades que ve en nuestro mundo, todas desde una óptica parecida a la de su creador, miembro del PSOE y autor de los informes más polémicos de los últimos tiempos: el Barómetro del CIS.

El artículo completo en Vanity Fair

Lealtad a Felipe VI o defensa de la república: ¿qué prima en el juramento al cargo de los ministros de Podemos?

El 1 de marzo, el vicepresidente Pablo Iglesias acompañó por primera vez en un acto público a la reina Letizia. Fue en A Coruña, en un evento de la Fundación Princesa de Girona. Viajaron juntos desde Madrid y él ejerció como ministro de jornada, un papel que se remonta a finales del siglo XIX cuando a la regente María Cristina se le envió al ministro de Exteriores y su equipo a su residencia de vacaciones en San Sebastián para que firmara todos los documentos de la monarca, ya que ella no podía, como tampoco hoy Felipe VI, ejercer ninguna tarea legislativa sin la rúbrica de un miembro del Gobierno.

El artículo completo en Vanity Fair