Historia de dos talegas

“Mi abuela dice que tenga siempre lista la taleguilla”, me cuenta Silvia Agüero por teléfono. Me sorprende cuando nombra la “talega”, palabra que usaba mi yaya para referirse a la bolsa en la que guardaba el pan pero también a otra, de sentido figurado, con la que se refería a un dinerito que siempre debíamos tener guardado y listo ”por si acaso”. Le pregunto a Silvia en qué consiste la suya: “Es una bolsa de tela que se ata al sujetador y se coloca debajo de la teta para guardar el dinero. Mi abuela dice que no debe conocerla ni mi marido”. Reímos las dos pero en cuanto oigo eso, me doy cuenta de que las bolsas de nuestras abuelas, una paya y la otra gitana, son distintas solo en apariencia pues su objetivo es el mismo: “Si pasa algo, que no dependas de nadie”.

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