No es un corte, es un desgarro

La vida nos ha abandonado. Por desgracia, en miles de casos, literalmente. En el resto, millones, no de forma literal, pero sí definitiva. Se ha roto la pareja que forma cualquier vida con la vida y ya no se celebran como antes bodas ni funerales. Vivimos en un mundo con niños y hay colegios, pero las clases se dan y se reciben al ritmo que marca el último contagio. Hay músicos y no hay conciertos. Y se producen despidos que hacen desaparecer productos de la nevera y de las fotos veraniegas del futuro el bungalow, la sombrilla, quién sabe si hasta la playa.

El artículo completo en El Periódico de Cataluña.