1967, el año que Estados Unidos perdió la oportunidad de cambiar su futuro

Michael J. Codd la prensa de Nueva York lo definió en los años setenta como “la personificación del policía irlandés”: alto, fornido y de ojos azules. Entró en el cuerpo en 1941, tres años después de los primeros disturbios raciales de Harlem y cuatro antes de los segundos. Fue ascendiendo poco a poco, hasta que en 1961 lo nombraron subinspector jefe. Poco después, su nombre aparecía en la prensa gracias a un programa que Codd había ideado para reducir el crimen de las calles de Nueva York: el programa del policía señuelo. La idea era crear una unidad de agentes que recorrieran los barrios más conflictivos vestidos de mujer, principales víctimas de violaciones y tirones.

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