Vicepresidente Iglesias y ministra Montero: ¿cómo encaja una pareja en un gobierno?

En España no ha habido un hombre que haya puesto a su mujer, solo por ser su esposa, en un cargo de importancia en su gobierno. Sin embargo, también aquí hay dinastías políticas. En unas no hay mujeres, como es el caso de los Suárez Illana o los Cabanillas. En otras, ser parte de una saga ha facilitado que una mujer, con menos opciones en otros tiempos, diera el salto a la arena política. Fue el caso de Concepción Loring, Marquesa de la Rambla, quien por su posición y su padre, también político, Jorge Loring y Oyarzábal, diputado liberal, senador vitalicio y consejero de Canovas del Castillo, fue la primera fémina en pronunciar un discurso en las Cortes.

Lo que no se ha dado en la política española es el equivalente a una regencia: que una mujer entre en un puesto importante en lugar de su marido, algo que sí hizo Janet Jagan cuando tomó el relevo al presidente de Guyana Cheddi Jagan, tras su muerte en 1997. No solo lo hacen ellas: en Pakistán, tras el asesinato de Benazhir Bhutto fue su esposo, Asif Ali Zardari, quien sucedió a la presidenta.

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