El acento del poder: María Jesús Montero, la superministra orgullosa de su origen y su habla andaluza

Hay a quien solo le gusta un “quilla” si lo dice Rosalía. Pero la nueva portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ni es de esas personas ni es ajena a dos hechos evidentes: que su acento ha servido para hacer chistes y parodias que han ayudado a conformar, casi siempre en negativo, la imagen de los andaluces y que en política, donde todo sirve, su habla se ha empleado como arma arrojadiza.

La ministra de Hacienda ha tenido que enseñar colmillo para defender su origen más de una vez. Por ejemplo, ante Rafael Hernando, que se burló de ella en medio de un debate sobre presupuestos llamándola “miarma”, término que junto a otros como “chiqui” o “cariño” ella emplea con frecuencia. “Son expresiones que a gala llevamos los andaluces en nuestro diálogo coloquial”, replicó ella al popular.

Esa reacción también la ha tenido en varias ocasiones la que fue su jefa antes quePedro Sánchez: Susana Díaz. La expresidenta de la Junta de Andalucía hace gala de su hablar y por eso, se revolvió cuando durante la Comisión de Investigación del caso de los ERE en el Senado, el popular Luis Aznar le dijo que tenía hablando mucho gracejo. “Yo soy bastante sosa”, replicó Díaz, que lamentó que en una institución como el Senado se hicieran alusiones personales de ese tipo.

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