Emily Hale, el amor imposible de T.S. Eliot, al descubierto en sus cartas

Tom y Emily llegaron a Isla Balboa un 10 de enero de 1933. Sabemos que se alojaron en una casita de la avenida Garnet, después de llegar a la playa de Corona del Mar en una lancha propiedad de Marie McSpadden, dueña de la vivienda donde se refugiaron. Que el objetivo de la pareja era pasar unos días “sin interrupciones” lo sabemos por esa amiga, y por Los Angeles Times, que hacía frío y que la ínsula, un pedazo de tierra californiana que “conquistaron” pioneros como el confitero que inventó las chocolatinas Hersheys, estaba en esas fechas casi vacía, porque era invierno y porque aún no era el núcleo turístico en el que años después se convertiría.

Tenemos por tanto varios datos de aquel encuentro, pero ni un latido, algo que podría solucionarse hoy mismo, cuando la Universidad de Princeton abra este 2 de enero las cajas que contienen las 1.131 cartas que T.S. Eliot, premio Nobel de Literatura en 1948 y padre de la poesía moderna, le escribió durante 26 años a su amiga de juventud, Emily Hale.

El artículo completo en Vanity Fair.