“Querida odiada mamá”, o cómo Isherwood deconstruyó a su madre

“Te agradezco mucho que me ofrezcas diez libras para pagar mis deudas”, le escribe Christopher Isherwood a su madre en 1935. Tiene 31 años y vive en Berlín con su novio Heinz Neddermeyer,a quien intenta librar del servicio militar en la Alemania nazi. Por ese motivo cambia constantemente de país y de ciudad, y es testigo de los cambios políticos que se están dando en el continente: “La situación en Europa está poniéndose muy fea”, escribe solo seis días después de que Adolf Hitler aprobara las racistas y antisemitas Leyes de Nuremberg. En ese momento es difícil calibrar lo que acabará pasando.Y por eso resume así cómo ve la situación: “Todo el mundo coincide en que Hitler ha venido para quedarse. Aunque supongo que lo mismo decían de Napoleón”.

El artículo completo en Vanity Fair.