Clases de periodismo en postales

El periodista no juzga. El periodista no juzga. El periodista no juzga. Esta repetición no es errata, es tatuaje que Caparrós nos recuerda desde El Salvador, donde entrevista a un ex-pandillero de la mara Salvatrucha o en Sri Lanka, donde cohabita con pederastas que se encaman con chiquitos de ocho años. Esas cosas no las hace un periodista porque sea un depravado ni porque crea de veras que todas las voces valen lo mismo, lo hace más bien porque usted, su madre y su abuela tienen derecho a conocer (¿es también obligación?) la parte más repugnante del mundo, del turismo y de los seres humanos.