Luise Straus, una vida a la sombra de Max Ernst y sepultada por los nazis

YA NO necesitas un marido. Tienes 28 años. Lo sabes todo del amor”, le dijo Max Ernst a Luise Straus el día que rompió con ella. Corría 1921, Colonia era una ciudad abierta, tolerante y culturalmente intensa, pero Ernst había decidido irse a París para ampliar sus horizontes artísticos. También le empujaba a marcharse el romance a tres que vivía con Gala y Paul Eluard. Ante las lágrimas de Luise, el artista intentó un último consuelo: “Tienes un hijo. ¿Qué más quieres?”. Ella respondió con desesperación: “¡Quiero vivir!”. Lo que Max Ernst no sabía es que estaba de nuevo embarazada. Y nunca lo sabría porque días después de ser abandonada, Luise Straus iniciaba un viaje a Insbruck para abortar.

El reportaje completo en El País Semanal.