Rosa Maria Arquimbau, la feminista que escribía con pintalabios

Una ceja dibujada del frontal hasta la sien, cierto halo de tristeza y una injusticia: esas fueron las tres cosas que le llamaron la atención a Julià Guillamon de Rosa Maria Arquimbau, periodista y escritora catalana silenciada tras la Guerra Civil y a quien la posguerra se encargó de enterrar cuando aún vivía. “Me atrajo su imagen pero también algo que me cabrea: que se hablara mal de ella por ser una mujer libre”. Arquimbau frecuentaba bares, tertulias, cabarets, bibliotecas y diarios. Todos esos escenarios quedaron reflejados en sus relatos. “En uno de ellos habla de un triángulo amoroso entre un hombre, una vedette y una mujer separada. Durante la investigación descubrí que ella había formado parte de un trío igual”.

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