William Shakespeare, el carca codicioso preferido por Marx

Cuarenta chelines. Eso cobraba un escritor por sus panfletos en época isabelina. Los autores se quejaban, pero teniendo en cuenta que 40 chelines eran dos libras, y una libra del siglo XVI equivaldría a más de 500 euros, los plumillas isabelinos vivían mejor que, por ejemplo, los traductores españoles de hoy en día.

El artículo completo en El Español.

Anuncios