“Afortunadamente, el arte no se hereda”

image__Calixto_2_4804449860162514284

Al otro lado del teléfono Calixto no arranca a contestar sin antes sacarle unas notas a la guitarra con la que le hemos pillado en las manos. “Escucha, que cantar por soleá es muy difícil.” Recurre a la guasa para explicar lo que ha visto y vivido en este medio siglo y al preguntarle si cree que hoy ganaría ese concurso que lo metió en el mundo jondo, no duda en decir que no daría lugar. “No me presentaría. Yo fui al concurso porque me aposté un almuerzo con los amigos y ya no podía echarme atrás. Pero estaba muy verde e iba a la universidad, así que si me pilla más tarde, con unas oposiciones e hijos que mantener, ni me habría presentado.”

Dice que se preparo los cantes como si fuera a un examen de matemáticas. “Cogí un disco de pizarra de Pastora Pavón, elegí la cartagenera y me la aprendí de memoria. ¡Hasta los ruiditos del disco me sabía! Lo mismo hice con la malagueña del Mellizo que cogí de Mairena.” Narra las dificultades que pasó para cantar con guitarra, pues nunca lo había hecho. Su aprendizaje fue en el bar de su padre al que llegaban los jornaleros después de quince días en el campo a cambiarse de ropa y tomarse un vino. “Y de las fiestas de Mairena del Alcor, de los buenísimos saeteros que cantaban en los balcones por Semana Santa. Yo no le echaba cuentas, pero ese era un aprendizaje que me iba calando.” 

Entrevista completa en Deflamenco.com

 

Anuncios