Festival de Jerez

image__Cia_Antonio_Gades_Fuego_Festival_Jerez_8467_3929770239089044502Marta de Troya. Con ese nombre tan prometedor arrancó el día en la Peña Tío José de Paula. Unas alegrías cantadas por Rafael Reguera y primorosamente bailadas e insinuadas por la de Troya dieron el disparo de salida a la jornada, que siguió por la tarde en la Sala Paúl, con otra mujer a la que no le falta ni pizca de sal: Ana Salazar. Presentaba una obra en la que canta, recita, interpreta y baila: “Desayuno sin diamantes”, la historia de una diva en decadencia aunque a decir verdad al hilo conductor le faltó consistencia. Lo mejor de Salazar fueron sin duda algunos pasajes de baile y los temas cantados a medio camino entre María Jiménez y Lola Flores, que gustaron al público y con los que Ana se sintió muy cómoda. En el grupo de acompañamiento, el público arropó, aplaudió y veneró a Alfredo Lagos, que con la guitarra intentó cuajar la narración y a ratos recibió más calor en el aplauso que la protagonista.

En el Villamarta estuvo la Compañía de Antonio Gades presentando “Fuego”, una obra inspirada en “El amor brujo” de Manuel de Falla y planificada por el propio Gades, que nunca llegó a estrenarse en España. Lo mejor, sin duda, los toques del maestro que se perciben en algunas escenas. Como la lentitud de algunos pasajes, como si la historia sucediera a cámara lenta. Los protagonistas, Esmeralda Manzanas y Jacob Guerrero, como Candela y Carmelo, se entendieron y se gustaron, y estuvieron correctos y sobrios. El cuadro de acompañamiento superaba la veintena y entre ellos, una que destacó por sabrosura: Raquela Ortega, que junto a Enrique Pantoja bailó unas sevillanas ralentizadas, en un hermosísimo ejercicio de economía gestual con el que demostraron, ella y él, que a veces para expresar lo máximo, basta moverse poquito pero con mucho sabor.

Crónica completa en Deflamenco.com.

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