Renaud, el candidato genial

image_14613_Renaud_7733825867315696907“Si conociera las palabras adecuadas, sería escritor y no músico”, explica Renaud García-Fons en el documental Beyond de Double Bass y en un ejercicio de coherencia suprema, es prácticamente la única frase que dice. La cinta, de Nicolas Dattilesi, muestra al genio del doble contrabajo visto por su lutier, por músicos y periodistas. Nada de lo que explican sorprende después de haberlo observado en silencio por los pasillos del hotel donde se ha hospedado junto al resto de músicos que han participado en la Bienal de Países Bajos. Siempre pensativo y callado, sólo rompe su silencio para sonreír abierta y tímidamente a todo ser humano con el que se cruza.

En un festival que ha tenido como leitmotiv el cruce de caminos, la elección de Renaud podía ser obvia pero no por eso menos afinada. Renaud es, ante todo y sobre todo, músico. Le importan un rábano las etiquetas, le sobran todas. Lo volvió a demostrar anoche, cuando tras el documental actuó junto al kamanché de Derya Turkan para presentar en Holanda el disco que han grabado juntos, Silk Moon Duet. La habilidad de Renaud es hacer de su instrumento todos los instrumentos; y de su habilidad para la música, cualquier música que haya en el mundo. Y si hay en el documental de Dattilesi un momento que define al artista sin decir palabra es cuando aparece junto a Turkan al aire libre, dispuestos a tocar algo y una gaviota los interrumpe. Se paran los dos, Renaud mira al cielo y luego vuelve al contrabajo para imitar su graznido. “Nadie que no sepa mucho de música sería capaz de decir con los ojos cerrados qué instrumento toca en cada momento”, explica en la película un veterano del contrabajo como es Barre Philips. Y al oír la gaviota de Renaud, lo que se confunden ya no son los instrumentos, sino naturaleza y arte.

El músico que prima la melodía; que hace una música que es al tiempo “grave y grácil”, según palabras del periodista francés Alex Dutilh; y que trabaja como las mulas, no para seguir tocando como hasta ahora, sino mejor,  es un hombre tímido, con ojos de cachorro grandullón, que sonríe con inocencia y parece tener siempre buen humor. Bromea durante sus actuaciones, pero con gracias breves y sencillas. Parece que lo necesita. Parece que lo arduo de su tarea no fuera suficiente para su capacidad. Sepan o recuerden que le añadió una quinta cuerda al contrabajo. Si van a verlo, es normal que tengan la extraña sensación de que está concentrado, sí, pero también de que mientras toca podría estar planeando otro asunto igual de complejo, quién sabe si tal vez se trate de una partida de ajedrez.

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