‘Quejío’ y ‘tahir’

image__Qasida_4_5973825481160870162Cómo han crecido en estos cuatros años Mohammad Motamedi y Rosario La Tremendita. Si se miran las fotos de aquella Biennale de 2011en la que presentaron Qasida, se nota en sus caras. Pero donde más se apreció anoche su crecimiento fue en la sintonía que mostraron entre ellos, en la seguridad con la que se entrelazaron sus voces y sus culturas, en la manera en que resolvieron una propuesta que nada tiene de fácil.

La “reposición” de Qasida sucedió, domo diría Pareja Obregón, en el mismo sitio y a la misma hora que cuatro años atrás. Al Muziekgebouw aan ‘t IJ le faltó poco para el lleno y aunque costo un poquito calentar al público, en cuanto La Tremendita arrancó por fandangos y Mohammed enredó sus giros de garganta a los de ella, el auditorio se vino abajo. Ese trino que hace Mohammad, ese tahir tan complicado y tan bien hallado, quizás no entronque en ningún punto de su historia con el flamenco, pero no hay duda de que llegó al mundo para enlazarse aunque sólo fuera en citas furtivas y puntuales con un “quejío”.

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