Lección de amor

image__uhf_2_7983196117416030135Cuando empezó la actuación de los miembros de Ultrahigh Flamenco con Oene van Geel, Maarten Ornstein y Tony Roe la tarde ya estaba elevada en Utrecht. A saber: master class de Farruquito; actuación del colectivo La Fábrica con Patricio Hidalgo a la cabeza; sesión de ‘neder-flamenco’ a cargo del BvR Flamenco-Jazz Sextet y documental sobre Renaud García-Fons que por si fuera poco, dio un concierto que puso de pie al público holandés, que pidió un bis y recibió una soleá vibrante capaz de derretir la nieve que a esas horas ya caía con furia en la ciudad.

Con ese panorama de música ubicua y palpitante, copos en el exterior y público insaciable, llegaron los de Ultrahigh Flamenco, Oene van Geel, Maarten Ornstein y Tony Roe para cerrar la noche en el Tivolivredenburg. ¿Qué cabría esperar a las diez de una noche helada? Lo mejor, como siempre, es no esperar nada. Porque sólo entonces sucede la magia o se aprende una lección maravillosa.

La de anoche fue de amor. La lección de que no existe ninguno imposible. Siete hombres subidos al escenario, esforzándose, superando barreras, luchando por entenderse, disfrutando del camino, sin prisa ni condiciones. Amor. Que no, que no hay amores imposibles. Como mucho lo parecen.

Los siete gigantes que tocaron anoche trabajaron sin tregua para entenderse. Y el resultado fue un hermoso flujo de música, qué no necesitó calentamiento, pues enseguida se les notó a gusto entre ellos y con el público. Abrieron tantos caminos como quisieron, probaron, se midieron e intentaron el amor de todos modos. Cada senda que marcaron la siguió el público encantado, cada camino lo empezaron despacito y lo acabaron en éxtasis. Que no, de verdad, créanme: no hay amores imposibles.

Reseña completa en Deflamenco.com.

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