Salao, el enigma elemental

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Salao por Paco Deogracias.

Fuera de Barcelona el nombre de José Antonio Martín “Salao” no es muy conocido. En la Ciudad Condal, sin embargo, este cantaor que estrena Jara en el camino llena todas sus actuaciones en salas pequeñas y en los pocos conciertos de flamenco que ofrece en las más grandes. Y tiene un grupo de seguidores nutrido y ecléctico que lo siguen allá donde canta. “Tiene el poder de impactar, incluso a quienes no les gusta el flamenco. Y eso que su cante no es dulzón, ni fácil”, explica Diego Ruiz, representante de Salao en el Taller de Músics, entidad que ha producido el disco.

Este es el segundo CD de Salao, aunque como en el primero gastaba otro nombre y manejaba otro estilo, el cantaor se siente debutando. En aquella primera experiencia lo empujaron a llamarse El Furia  y a cantar rumbero, pero a Salao le sale otro tono cuando canta de manera inevitable. “Canto desde chico, escuchaba la música de los antiguos, pues eso es lo que mis padres ponían en casa”, explica un hombre que contesta mínimamente a todo y que sólo se explaya cuando no se le inquiere. Parece que le gusta más hablar que contestar, como a casi todos, con la diferencia de que él ejerce su derecho a hacerlo todo el tiempo.

José parece moverse siempre en un minúsculo círculo de confianza, busca física y constantemente a las personas de las que se fía y se refugia en ellas. Nació en Alemania, de padres alosneros, y aunque desde muy pequeño vive en Hospitalet de Llobregat (Barcelona), tiene ese acento andaluz que no es de ninguna provincia ni pueblo concreto. José sueña con estar y vivir en Andalucía y quizás por eso, a falta de habitar la región, la habla.

Toronjo, Toronjo y Toronjo. Ése es el nombre que repite cuando se le pregunta por lo que le gusta. Y sólo ante el nombre de Camarón de la Isla parece salir de veras de su aislamiento.

Perfil completo en Deflamenco.com.

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