La magia de un desencuentro

image__Diego50Agnos_111_744574631100155582¿Cuántos de los presentes habrían ido a ver a uno, a dos de ellos o a los tres? El Teatro Españolestaba a tope en la noche en que tres figuras del flamenco, ni jóvenes, ni guapos, ni mediáticos, se reunían en un espectáculo que llevaba el nombre de “50 años de cante”.  Los tres señores en cuestión no eran otros que Fernando de la Morena, Rancapino y José Menese. Salieron juntos al escenario y se marcaron tres tonás de distinto corte para después separarse y cantar cada uno sus cosas. No es que fuera una mala fórmula pero se echó de menos un poco de amasijo, algo calidez entre ellos.

Abrió Fernando de la Morena, que sacó sus muecas a pasear, ésas que explican en buena parte qué es el flamenco: balbuceo, llanto y desinhibición. Como si fuera un niño bebé, De la Morena cantó por soleá, fandangos y bulerías acompañado de Domingo Rubichi y aunque se emocionó por los olés y la pasión del público, no le faltó pulso para pedir una y otra vez que arreglaran el sonido. Merecerían capítulo aparte los problemas de este tipo que ha habido en el Teatro Español con todos los espectáculos de la Suma y del que se han quejado, en público o en privado, casi todos los artistas.

Reseña completa en Deflamenco.com.

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