Ni común ni corriente

image__RocioMarquez_078_5104408851275348809Rocío Márquez estrenó “Por qué cantamos” en la Suma Flamenca, una propuesta  que musicó versos de Mario BenedettiErnesto Cardenal e incluso William Shakespeare, entre otros, para contestar a la pregunta que planteaba su espectáculo. Rocío apareció vestida de negro, algo nerviosa, con su aspecto pulcro y su voz límpida y aunque tuvo que pasar un rato hasta que su seso y su garganta tomaran calor, pronto fue evidente que esa noche la onubense iba a dar respuesta a más de un interrogante.

 

Rocío tiene un halo misterioso. Conoce y maneja tonos, ritmos, partituras, es estudiosa del flamenco y buena cantaora. Todo eso se vio desde el inicio: en la granaína invertida con la que empezó; en los tangos con los que homenajeó a Morente y le arrancó unos versos a Shakespeare e incluso en su versión de “La rosa” de Juan Ramón Jiménez. Lo hizo bien, sin ortopedias, pues consiguió que los poemas sonaran flamencos sin que nadie le robara protagonismo: ni poetas, ni poemas, ni la guitarra de Miguel Ángel Cortés, que es inmenso siempre y en todo lugar. Pero la pregunta seguía sin respuesta y su enigma sin desvelarse.

Reseña completa en Deflamenco.com.

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