¿Deben multarse los piropos?

Captura de pantalla 2015-04-07 a las 16.20.36

“Es la primera vez en el mundo que una ley define legalmente el sexismo”. Con estas palabras, la ministra de Interior e Igualdad de Oportunidades de Bélgica, Joëlle Milquet, resumía el contenido del texto aprobado por el Senado de su país el pasado 24 de abril, que permitirá condenar a multas de entre 50 y 1.000 euros y penas de hasta un año de prisión a quienes profieran comentarios sexistas o hagan proposiciones sexuales en la vía pública. “Esta ley proporcionará, por fin, un apoyo claro a las víctimas, a menudo mujeres, al afirmar su libertad para moverse en el espacio público”, manifestó Milquet, que también es viceprimera ministra de Bélgica.

Este nuevo precepto viene a reforzar la Ley para la lucha contra la discriminación entre hombres y mujeres(conocida como ley género), aprobada en 2007, que persigue la incitación a la discriminación, a la violencia y al odio por razón de sexo. Con esta nueva ley, el acoso callejero dejará de ser un acto de incitación para pasar a considerarse un acto discriminatorio en sí mismo y además, perseguirá el hostigamiento puntual, detalle que marca la diferencia respecto a la ley de género de Bélgica y a otras parecidas del espacio europeo:. “En España, el anteproyecto de reforma del Código Penalrecoge este tipo de acoso pero tendría que darse de manera continuada para poder denunciarlo”, explica Encarnación Bodelón, profesora de filosofía del derecho en la Universitat Autònoma de Barcelona.

El acoso sexual callejero al que hace referencia Bodelón es más conocido en derecho por su nombre en inglés, stalking, “cuya incriminación comenzó a producirse a partir de los primeros noventa en Estados Unidos”, según indica Carolina Villacampa, profesora de derecho penal de la Universitat de Lleida, en un artículo sobre la cuestión en el que traduce stalking como “acecho o acoso predatorio”.

Artículo completo en La Vanguardia.es

Anuncios