Vivir solo sin ser un ‘single’

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19/12/2012

En Barcelona, la cifra de hogares unipersonales se ha doblado en una década. ¿Cuántos viven solos de manera voluntaria y disfrutan de su situación? ¿Qué pasa con la gente que vive sola porque no le queda más remedio? ¿Cómo afrontan una situación tan incierta como la actual?

En los últimos años nos hemos acostumbrado a oír hablar de singles, solteros que tienen trabajo e ingresos y que disfrutan al máximo de su soltería. Es una figura que ha ayudado a eliminar el estigma que pesaba hasta hace poco sobre las personas que decidían vivir sin pareja y sin compañeros de piso y también, no hay que olvidarlo, a crear un nuevo perfil de consumidor o cliente. Sin embargo, tal como apunta el sociólogo de la Universitat Autònoma de Barcelona, Enrico Mora: “Se trata de un concepto que solo es posible en el contexto de las sociedades contemporáneas, fundadas en el individualismo moderno que han facilitado la producción de la persona como individuo” y añade una cuestión importante al tema que nos ocupa:

“No es lo mismo vivir solo sin los recursos económicos suficientes que disponer de una posición social que nos permita satisfacer todas nuestras necesidades”.

Según el Instituto Nacional de Estadística, más de tres millones de personas viven solas en España y en Barcelona, hay más de 200.000 viviendas unipersonales, cifra que representa el 30% de los hogares de la ciudad. En uno de ellos vive Leila Máquez, separada desde hace tres meses. “Me separé porque mi relación ya era insoportable y ahora me hago cargo del alquiler de 750 euros con un sueldo de 950. Es obvio que no me salen los números y por eso mis padres me echan una mano”. No se plantea volver a la casa familiar porque “sería un fracaso”, pero tiene claro que debe buscar un compañero de piso. “Pero voy a esperar un poco, porque ahora mismo no estoy como para compartir espacio con un desconocido”, explica a Barcelonés.

Artículo completo en Barcelonés.

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